El yoga es mi medicina, ¿quieres saber por qué?

El yoga es mi medicina, ¿quieres saber por qué?

Como sabéis, este mes de enero en el blog estamos conociendo mejor el estrés y cómo abordarlo. En el artículo de hoy os hablo lo que a mí más me está ayudando en estos últimos meses, a raíz del retiro que hice en diciembre, a mantener a raya el estrés. Incorporar el yoga a mi rutina, con distintas maneras e intensidades, se ha convertido en mi medicina. Y no es ninguna casualidad puesto que el yoga tiene muchos beneficios que pueden ayudarnos, así que hoy os cuento un poquito más.

Se ha demostrado que su práctica aumenta el volumen de zonas de nuestro cerebro que nos permiten mejorar la atención, toma de decisiones y motivación (el córtex prefrontal), la gestión de las emociones (la ínsula) y la memoria (el hipocampo, que es también uno de los frenos de respuesta al estrés). Además, también permite disminuir el volumen de la amígdala, una región cerebral responsable de la agresividad y el miedo que también estimula la respuesta al estrés. Disminuir su tamaño nos permite mejorar los estados de estrés y ansiedad.

Unión de cuerpo, mente y emoción

Lo que más me gusta del yoga es que une el cuerpo, con la mente y la emoción. A través de su práctica podemos tomar conciencia del momento presente, como ya os conté en mi último post. Las asanas, es decir, las posturas y la parte más física y visible del yoga, nos permiten trabajar nuestro cuerpo y liberar tensiones acumuladas. Especialmente en la zona de las cervicales, espalda, pecho y caderas, zonas a tener en cuenta cuando hablamos del estrés.

Otro estadio o parte del yoga es la que hace referencia al pranayama, es decir, a la respiración. Controlando nuestra respiración, un acto que hacemos normalmente de forma totalmente automática y muy poco consciente, podemos inducir calma mental a nuestro cuerpo y mente. Disminuir su ritmo nos permite relajarnos y pasar a un estado mucho más tranquilo. Hay distintos tipos de respiración que se usan en yoga que pueden ayudarnos, pero últimamente me gusta centrarme en la respiración ujjayi o victoriosa. Es una respiración suave, muy tranquila, que me permite relajarme de forma bastante rápida y me facilita centrar la atención en mi práctica, es decir, en el momento presente.

La magia del yoga nidra

Por último, el tercer elemento (de las ocho partes del yoga) que me gusta mucho cómo incide en mis niveles de estrés es la dhyana o meditación. En este caso no sólo por los momentos de meditación que forman parte de mi práctica de yoga, sino porque el retiro me permitió descubrir y empezar a experimentar con el yoga nidra, un tipo de yoga hasta hace poco desconocido para mí.

El yoga nidra o sueño yóguico es una práctica pasiva y se desarrolla con el cuerpo tumbado de forma cómoda, en silencio y con ropa de abrigo (la temperatura corporal suele bajar y el frío podría impedirnos estar realmente presentes en la práctica). Entonces, a través de visualizaciones o imágenes simbólicas se lleva a la mente a un estado que alterna entre la vigilia consciente y el sueño inconsciente (estado hipnagógico). Además, es una herramienta muy potente para el desarrollo personal porque al inicio de su práctica se formula un sankhalpa o afirmación positiva relacionada con un propósito concreto, como cambiar algún hábito, potenciar un talento, o eliminar miedos, por ejemplo, que trabajaremos durante la práctica de forma inconsciente.

Una de sus principales condiciones es mantenerse despierto con la actitud de testigo y la conciencia bien activa. Algo que os puedo asegurar que, para la mayor parte de la gente, no es nada fácil. Especialmente al principio, cuando está práctica es desconocida, son muchas las personas que se duermen de forma ligera durante parte de la práctica sin ni siquiera ser realmente conscientes de ello. Durante el retiro eran muchas las personas que se daban cuenta de ello cuando comprobaban que se habían perdido parte de las instrucciones y visualizaciones de nuestra profesora. Pero, de no ser por eso, quizá ni hubieran sabido que se habían dormido.

En mi caso soy una persona tan mental y con tantos problemas de sueño que no me duermo nunca. Sí mantengo una lucha constante con mi cuerpo para mantenerlo quieto y con mi mente para conseguir un estado real de desconexión de los estímulos externos que perciben nuestros órganos sensoriales, uno de los principales objetivos del yoga nidra. No es una práctica nada fácil, pero para mí está siendo muy reconfortante indagar más en ella. Si queréis conocer más sobre sus beneficios os dejo un post de la escuela donde yo practico yoga en Barcelona que me parece muy interesante, ¡1 hora de yoga equivale a 4 de sueño!

El momento en que descubrí que podía ser mi medicina

Aunque hace ya algunos años que practico yoga y me acerqué a él precisamente cuando atravesaba una de mis épocas más difíciles con la ansiedad. Cosas de la vida, no había sido consciente hasta ahora del poder que tiene para calmarme y sí, también curarme, así lo siento yo. Por eso, para terminar este post me gustaría compartir algunos fragmentos de mis escritos durante los días del retiro que en estas semanas he seguido leyendo y que me reafirman en creer que el yoga es para mí una medicina frente al estrés.

Los comparto como salieron de mí, sin retoques ni cambios que seguro, mi mente ahora querría hacer para no mostrarme vulnerable. Pero eso no tiene sentido por qué soy persona, y sí, tengo miedos y momentos en los que soy vulnerable. Eso también forma parte de mí y, además, lo que escribo, siempre me enseña mucho de aquello que más necesito, aún sin saberlo. Deseo que te gusten.

 “Durante la visualización de los pájaros, la hierba y todo, ha habido un momento en que sé que estaba allí y mi mente no estaba en ningún otro lugar. Ha sido fantástico sentirlo por un instante y tengo ganas de seguir practicando para poder hacer un viaje de verdad. Lo que tengo claro es que, a partir de ahora, el yoga me tiene que acompañar cada día por qué es mi medicina” […] “Este retiro es mi semilla para curarme y volver a ser yo” […] “Voy a permitirme vivir, respirar, gozar y sentir las horas que me quedan para seguir creciendo” […] “¿Qué necesito? No juzgarme ni culparme. Dejarme acompañar. Tener presencia. Respirar. Practicar yoga y meditación cada día porque esta es mi medicina”.

Es una pequeña muestra, pero creo que muy significativa del sentido que ha tomado el yoga para mí desde entonces. ¿Te gustaría que te contará cómo he conseguido integrarlo en mi día a día? ¿Cuáles son mis trucos y cómo me organizo para sentir sus beneficios sin dedicarle largas prácticas todos los días? Espero tu opinión en comentarios, me encantará saber si podría serte útil.

Un abrazo,

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