Visibilidad Emprendedora: la cara buena y la mala de emprender

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Visibilidad Emprendedora: la cara buena y la mala de emprender

Seguimos con la iniciativa de Visibilidad Emprendedora que te presentaba ayer. ¡Ah! Y aprovecho para recomendarte que, si aún no has leído sus historias, lo hagas ya porque están llenas de inspiración y motivación.

Durante este mes de noviembre vamos a tratar cuatro temas distintos que tienen que ver con el emprendimiento. No tanto desde la estrategia, los clientes o la formación, sino desde una perspectiva mucho más interior. Sobre cómo nos sentimos al emprender y lo que debemos enfrentar que no siempre nos cuentan, y no siempre se muestra. Porqué como iremos viendo, emprender es un viaje de autoconocimiento y de conexión con tu esencia, y tiene su lado bueno pero, también, su lado malo.

Y hoy precisamente vamos a reflexionar sobre ello. ¿Cuál es la cara buena de emprender? Lo positivo que permite sumar a tu vida y a tu crecimiento profesional y personal. Pero sin olvidarnos de ¿cuál es la cara mala de emprender? Aquellas desventajas, miedos y cuestiones a las que tenemos que adaptarnos y que pueden complicar, y mucho, el camino del emprendimiento.

Aquí tienes sus 10 reflexiones:

“Lo mejor es que te miras al espejo y dices olé tu por escucharte, por darte el permiso de ser libre”

La verdad es que yo no veo nada peor, yo soy así. Yo veo las cosas y digo: “que suerte, que bien”. De emprender lo mejor es eso, que te miras al espejo o te hablas contigo misma y dices: olé tú, olé tú por escucharte, por darte el permiso de ser libre.

Ahora hace poco que emprendí, 9 meses, pero el primer trimestre, la primera fase, es como un enamoramiento, es todo de algodón de azúcar, una pasada, felicidad absoluta. Luego, yo no sé si soy rápida o lenta, dije, vamos a ver, organización. Lo mejor de todo es la sensación de libertad y de creer en ti misma. No necesitar a nadie que te diga que lo haces bien o mal y realmente que no haya ningún freno. Todo lo que tu piensas, todos tus impulsos los puedes hacer, sólo tienes que decidir cuál vas a hacer ahora, cual vas a hacer mañana, y cual no lo haces, eso es lo mejor de todo.

“Lo peor fue reconocer que había tantas lagunas y cosas por aprender que tenían poco que ver con mi profesión”

Voy a empezar por lo peor porque soy una fan absoluta del emprendimiento, así que no quiero intoxicar demasiado con todas las cosas buenas que para mí tiene. Lo peor fue aprender a gestionar la energía emocional que implicaba no tener una previsión estable de ingresos, no saber si a final de mes iba a tener dinero, para mí eso fue un aprendizaje muy importante. Aunque es verdad que siempre he tenido una actitud muy proactiva de no esperar a que pasen las cosas sino provocarlas yo, lo peor fue ver que eso ya no era una alternativa sino una obligación para mí. La otra cosa negativa fue darme cuenta de todo lo que no sabía hacer. De todo lo que necesitaba aprender porque yo me movía muy cómoda en mi profesión, era creo muy buena en lo que hacía, pero no era empresaria, no sabía dirigir un negocio. Y reconocer que había tantas lagunas y tantas cosas por aprender, y, por lo tanto, tanto esfuerzo hacía adelante que tenía poco que ver con mi profesión pero que tenía que aprender a hacer para mí fue lo peor.

Lo mejor es la otra cara de la misma moneda. Fue no un crecimiento profesional, fue un crecimiento personal bestial. Acostumbrarte a no conformarte, me gusta no estar permanentemente en el mismo sitio, siempre tener proyectos nuevos. Al principio esto me generaba ansiedad, estas siempre con cosas por hacer, pero ahora que he aprendido que forma parte del emprender, es una de las cosas que más me gusta. Lo mejor, lógicamente ha sido la libertad, la gestión de mi tiempo. Yo prefería dormir poco y trabajar por las noches, pero por las tardes poder estar en modo mami absoluto, sin responder al teléfono, sin ver los emails, sin hacer nada. Otra cosa buena ha sido conocer gente súper interesante. Me mantiene muy joven tener siempre cosas por aprender, estar en este modo constante de aprendizaje yo creo que me rejuvenece. Y cuando conseguí entender como liderar mi economía y como generar unos ingresos de manera más estable, minimizar aquella incertidumbre, pues la libertad económica que me da también es importantísima.   

“Lo peor es la carga a nivel mental y emocional que tenemos que aprender a gestionar”

Lo mejor es tener la posibilidad de alinear tu deber con tu deseo, que para mí esto es primordial. Y también de decidir formar parte de proyectos en los que realmente crees, tus valores pueden salir a flote y tienen sentido. A veces cuando trabajas para alguien, no es así.

Lo peor es que estas 24 horas al día, 7 días de la semana conectada con tu proyecto y al final esto también es una carga a nivel mental y emocional que tenemos que aprender a gestionar. Supongo que hace muy poco que estoy en ello y que voy a ir aprendiendo. De hecho, ya me voy poniendo mis normas y mis limites, porque si no creo que se te puede comer.

“Para mí emprender es pasar de sentirme en una pecera a sentir que soy libre y puedo vivir de mi ilusión”

Lo mejor para mí es sentir que puedo disfrutar de mi ilusión en el día a día. Yo de pequeña crecí en una familia que mi padre era artista-pintor y pensaba, esto de trabajar así, cuanto esfuerzo, pero a la vez siempre escuchaba la frase “tengo ganas de irme a dormir para levantarme y ponerme a pintar”. Así que creo que también había parte de querer disfrutar de la ilusión del trabajo. Para mí ha supuesto recuperar esta frase y vivir esta ilusión. También mis ganas de crear oportunidades, de curiosear, de vivirlo como una aventura. Para mí emprender es pasar de sentirme en una pecera a sentir que soy libre y puedo vivir de mi ilusión.

Lo que no es tan positivo es que al principio tienes muchos miedos: ¿qué va a pasar? ¿va a funcionar? ¿no va a funcionar? También miedos relacionados con la cultura de esfuerzo y sacrificio, piensas que si no pones mucho esfuerzo en realizar las cosas no vas a conseguir nada. También mi relación el tiempo. Me estoy dando cuenta, que el día sólo tiene 24 horas, y es un gran descubrimiento. Porque sino vas muy perdida, en el sentido que piensas que tu empresa para crecer necesita 48 horas al día y no parar, y esto agobia mucho. Hay momentos que te puedes sentir como ahogada y muy desconectada de ti misma y de tus relaciones. Y eso puede pasar por el miedo a sentir que todo depende de ti, que tienes que darlo todo, pero así no estamos saludables ni tranquilos.

“Lo mejor es sentir que es algo tuyo, que aportas desde ti y desde tu esencia”

Para mí lo mejor es la parte creativa, es tu proyecto y puedes inventar algo y probarlo sin tener que esperar ni necesitar la validación de otras personas, es como mucho más fácil y ágil. Puedes inventarte servicios, proyectos nuevos, probar si funciona o si no funciona. También el auto organizarme. No es tan fácil como hoy trabajo o hoy no trabajo, pero sí que hay una parte de decisión, de poder decir: yo quiero trabajar de esta manera o de esta otra, aunque trabaje muchísimas horas. Y luego el sentir que es algo tuyo, que aportas desde ti y desde tu esencia. Eso para mí es muy importante, que lo que hago pueda ayudar a otras personas.

Como puntos negativos para mi es sobre todo la sobrecarga de trabajo en muchas ocasiones porque eres como la mujer orquesta que haces de todo: cuentas, redes sociales, hablar con pacientes, etc. Al final es mucho trabajo y como es algo que te apasiona finalmente te dedicas muchísimo a ello y a veces dejas de lado otras cosas como pareja o amigos. Hay que saber mucho regular esto porque si no es que puedes estar absolutamente absorta. También decir que yo no le encuentro el punto negativo a la inestabilidad económica, al contrario. Veo que es algo que viene de ti generar el dinero o la abundancia. Cuando algo empieza a no fluir es porque tienes que hacer cambios y volver a encontrar la manera de generar esta abundancia. 

“Si consigues emprender desde tu zona de luz desde allí aportas algo muy bueno a otras personas y haces el mundo mucho mejor”

Lo mejor de emprender es casi todo. Lo primero es que emprender va ligado a un necesario crecimiento personal que crea una sensación de reto y crecimiento constante que me gusta muchísimo, siempre me ha acompañado. Y aunque a vece estés de ello hasta el mismísimo moño es algo que a mí me motiva muchísimo. El segundo aspecto es que un emprendimiento es como un libro en blanco del que sólo tú puedes ser la autora, tú decides todo. Muchas veces me he encontrado siguiendo pasos porque es lo que he aprendido del mundo laboral y de cómo funciona, pero una vez estás emprendiendo tú puedes decidir cómo hacerlo y no hay nadie que te diga pues mira esto está mal o esto está bien, esto es maravilloso. En tercer lugar, y quizás sea lo más bonito de todo, es que, si consigues construir un emprendimiento desde tú zona de luz, de talento, desde allí aportas algo muy bueno a otras personas y haces el mundo mucho mejor. Eso es lo más bonito que puedes hacer en un emprendimiento y, cuidado, puedes hacerlo también desde muchos otros lugares, no hace falta ser emprendedora para estar allí.

Lo peor, la verdad, es que yo no le veo nada que sea lo peor, porque es que yo le veo todo ventajas. Lo que sí que hay son retos, y los hay grandes. Para mí por ejemplo un reto grande es la organización a nivel de procedimientos y a nivel de tiempo, eso sí son retos.

“Cuando me desconecté de mi esencia para estar pensando tienes que vender allí algo en mi se rompió”

La cara buena para mí es la libertad que te da. Yo soy una persona muy entregada al trabajo, me gusta trabajar, me siento útil y productiva. Cuando en mi anterior trabajo alguien me llamaba para una película o una serie era perfecto porque estaba allí desarrollándome y, cuando no, era la incertidumbre, no saber que haría, ni cuando sería la próxima película y allí había malestar. Entonces, ver que con el emprendimiento yo podía escalar por mí misma, proponerme nuevos retos, siempre avanzar. Esa sensación de que siempre puedes seguir evolucionando, creciendo, y haciendo un desarrollo personal y profesional de la mano, para mí eso es lo mejor.

Lo peor, o lo que más me ha costado, es transitar esos momentos de crisis en los que sientes que necesitas ciertos cambios en tu proyecto, pero aún no sabes cuáles son. En definitiva, nadar entre la incertidumbre cuando eres emprendedora y todo depende de ti, de tu estado anímico, de tu bienestar. También todo el tema de crear equipo ha sido todo un aprendizaje que me ha costado. No ha sido fácil llegar a encontrar las personas que tienen que formarlo. Otro momento difícil fue escalar el negocio, dar un paso más. Empecé a buscar mentores, a dudar de mi misma, a desconectarme de mi esencia e intuición, a hacer caso de lo que los demás te dicen. Cuando me desconecté de mi esencia para estar pensando tienes que vender porque ya tienes una empresa allí algo en mi se rompió, me desconecté de mi pasión y de todo.

«Emprender me ha permitido fluir más conmigo misma y aprender a respetarme”

Voy a empezar con lo peor, porque siempre me gusta acabar con buen sabor de boca. Lo peor es cuando empiezas con la inestabilidad económica y la sensación de inseguridad. Yo no he estudiado negocios y emprender no es simplemente hacer eso que quieres hacer y venderlo. Es aprender también a venderlo, a crear una marca, y a veces sientes que estas dando palos de ciego.

Lo mejor es el trabajo personal que me he visto forzada a hacer. Emprender me ha aportado un crecimiento personal que me ha dado la posibilidad de conocerme más, también me ha permitido fluir más conmigo misma. Yo soy una persona muy creativa y en el tipo de trabajo que hacía me enfermaba mucho, no sólo ansiedad o estrés, sino catarros. Yo siempre tenía infección de garganta, muchas veces perdía la voz, me sentía mal cuando me despertaba, y ahora llevo 2 años que apenas me pongo enferma. En definitiva, me ha permitido fluir más conmigo misma y aprender a respetarme, y eso lo agradezco mucho.

“Eso que es lo peor, la soledad, se puede transformar también en lo mejor porque puedes dar con mucha gente que se siente igual que tú”

Yo creo que lo mejor es la satisfacción de bajar a la tierra algo que sólo estaba en tu cabeza, y de repente hacerlo real y empezar a trabajar en ello. Ver que lo puedes compaginar con tu vida, que puedes tener libertad creativa, para mí es súper importante. También muchas veces me ha enseñado muchas cosas, estoy en un constante aprendizaje y eso me encanta. Y también, una de las cosas que te trae ser emprendedor es que no te sientes estancado porque siempre puedes empezar nuevos proyectos, al final sólo dependes de ti mismo. Así que yo creo que lo mejor es eso, gozar de la libertad de disponibilidad de tiempo y de sentir que estoy trabajando para hacer crecer algo que es mío.

Y quizás lo peor es esa soledad. Empezamos muy solos, empezamos como autónomos, como freelance, no mucha gente de nuestro entorno nos comprende. Porque yo no sé tú, pero yo tengo muy poca gente a mi alrededor, o nadie, que sea emprendedora. Y claro, no te comprenden muchas veces. Pero, en parte, eso que es lo peor se puede transformar también en lo mejor. Porque en proyectos como el tuyo, en esta iniciativa que tú estás haciendo, como otros muchos o incluso en las redes sociales, puedes dar con mucha gente que se siente igual que tú. Al final tener un grupo de masterrmind, o no tenerlo, pero interactuar con gente que está en las mismas. Te sientes muy acompañado y a mí eso me ha venido súper bien porque yo estoy en un país extranjero, donde apenas conozco el idioma, y entonces me viene muy bien tener esa parte de conexión con otras personas que están pasando por lo mismo que yo. 

“La flexibilidad es maravillosa porque puedo organizar mi agenda como a mí me interesa, pero a veces te va en contra”

Creo que es exactamente la misma, la libertad. El concepto flexibilidad que muchas de mis amigas funcionarias envidian y que yo tengo. Para mí es maravilloso porque en general puedo organizar mi agenda como a mí me interesa, pero, por otro lado, esa flexibilidad también implica que hay días que te va en contra. Por miles de razones, por ejemplo, hace poco la tormenta perfecta, 3 clientes con problemas muy graves, yo con un problema técnico, y esa misma flexibilidad te ata porque cuando hay un problema no hay horarios. Y como además ahora no sólo soy responsable de mi nómina, sino que soy responsable de la nómina de otra persona, y diversos otros freelances que viven un poco de mi negocio… Es una responsabilidad que estoy intentando gestionar de una mejor manera, pero de momento no me sale.

¡Hasta aquí sus opiniones sobre lo mejor y lo peor de emprender!

¿Qué te han parecido? ¿En qué estás de acuerdo? ¿Y en qué no? Anímate y comparte en comentarios tu propia visión sobre lo bueno y lo malo de emprender.

Un abrazo,

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