Visibilidad Emprendedora: ¿es el autoconocimiento imprescindible?

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Visibilidad Emprendedora: ¿es el autoconocimiento imprescindible?

Segunda semana y segundo tema de Visibilidad Emprendedora, la iniciativa que he decidido impulsar este mes de noviembre junto a 10 mujeres emprendedoras que comparten con nosotras sus historias con total generosidad. Pero no puedo decir nada antes que no sea millones de gracias a todas y cada una de las personas que habéis participado, comentado, compartido o me habéis escrito con vuestros buenos deseos. Jamás pensé que la acogida fuera tan bonita y estoy realmente emocionada de haber conseguido transmitir con ella todas mis ganas y amor.

Si la semana pasada poníamos luces y sombras al emprendimiento hablando de lo mejor y lo peor de emprender, esta semana abordamos algo que para muchas de vosotras es de lo mejor de emprender: el autoconocimiento. Si me sigues hace un tiempo sabrás que siempre digo que emprender es sin duda un crecimiento profesional en muchos aspectos, pero supone aún más un crecimiento personal. Emprender es un viaje de autoconocimiento impresionante, de reencontrarte contigo misma y redescubrir quién eres, que te gusta, cuáles son tus fortalezas y en qué necesitas ayuda.

Así que de esto vamos a hablar esta semana con nuestras 10 mujeres emprendedoras, de lo que ha supuesto para ellas a nivel de autoconocimiento el hecho de emprender. ¿Han descubierto algo de ellas mismas que no conocían o no valoraban lo suficiente? ¿Les ha cambiado de alguna forma o en algún aspecto el hecho de emprender?

Aquí tienes sus 10 historias de autoconocimiento:

“Siempre hay capas de resistencia que se muestran a través del miedo. Y está bien que sea así”

Tendría infinidad de cosas a decir, pero lo que primero se me ocurre, y seguramente no es lo más importante o significativo, es que me di cuenta de que tenía un montón de condicionamientos aprendidos que ni me planteaba y seguía reproduciendo. Me refiero sobre todo a los pensamientos que tenía como “trabajar 8 horas está bien, trabajar menos está mal”, “hay que sudar un montón para conseguir resultados” o “permitirte descansos es de ser perezosa”. Cuando me di cuenta de esto, de que me había metido en un emprendimiento y estaba haciendo exactamente lo mismo que cuando trabajaba por cuenta ajena y no me sentía cómoda con ello, empecé a plantearme cambiar de modelo. Cambiar o adaptar un modelo, crear uno más acuerdo a mis ritmos porque me sentía mal, me sentía culpable, como un parásito. El hecho de poderte parar y decir, ¿qué es lo que yo quiero para mí? ¿cuáles son mis ritmos? ¿cómo quiero organizarme?, y definir lo que tú quieres sin juicios, sin mirada externa, todo cambia.

En segundo lugar, algo que he aprendido es que con miedo se puede tirar adelante. Es decir, al menos en mí y en muchas mujeres que conozco, emprender va ligado a un crecimiento personal. Y, en ese sentido, en muchos pasos que das siempre, siempre hay capas de resistencia que se muestran a través del miedo. Y está bien que sea así porque ese miedo también te habla de que estás moviendo cosas. Aún con miedo tirar adelante te hace crecer un montón.

En tercer lugar, mejor hecho que perfecto. Ya sé que la frase está muy manida, pero es que es un mantra que tendría que ser religión, al menos para mí. Porque al final volvemos a lo mismo, la perfección es miedo: miedo a salir, miedo a mostrarte, miedo al juicio. Si te agarras al… “es que aún no está perfecto” no sales nunca a la palestra. Y al final, esta es la verdadera raíz del asunto, el miedo. Así que lo hago lo mejor que puedo desde ese momento presente en el que estoy y después en el camino voy mejorando. Al final todo parte mucho del miedo, por un lado, y por otro lado el amor. Son como las caras antagónicas y siempre vas poniéndole más amor al miedo en todos los sentidos para poder seguir avanzando.

“Me ha cambiado en el sentido que he aprendido a lanzarme”

Me ha aportado esa seguridad de “yo puedo hacer esto”. ¿Tengo una idea? Pues lánzate y hazlo. Porque muchas veces estamos limitados con la creencia de eso es para otros y no para mí. Me ha cambiado en el sentido de que he aprendido a lanzarme, a preguntar y a conectar. Porque también soy una persona introvertida, aunque no lo parezca, y a veces de manera externa me cuesta salir ahí fuera. No soy tímida pero sí que noto que la energía me cambia mucho.

He aprendido a conectar y a participar en grupos de mujeres emprendedoras. Creo mucho en emprender en femenino y conocer a gente como tú, conectar de esta manera con otras personas y aprender de eso. También aprender a aplicarlo, aprender de ti misma, permitirte el reconocer que algo lo puedes estar haciendo bien o mal. Cuando hablas con alguien permitirte esa vulnerabilidad de decir, voy a intentar esto porque no lo estoy haciendo bien o no he sabido gestionarlo bien o mira esa persona como lo está haciendo, todo esto.

“Hace un año y medio me costaba muchísimo más fallar y cometer errores y por eso tampoco me arriesgaba tanto”

Lorena ha cambiado muchísimo en este año y medio. Por un lado, me ha enseñado a fallar. No a fallar porque antes fuera perfecta, sino a tolerarlo mejor. Antes me gustaba tenerlo todo muy controlado, llevaba un equipo y yo me encargaba de sincronizar que todo estuviera bien. Y sí que es verdad que cuando había algún inconveniente, fallo o error, que a veces son inevitables, era como un drama. Como responsable me sentía fatal y a veces me llevaba incluso días recuperarme de ese “fracaso”. Pero cuando emprendes, la cagas desde el principio. Desde el inicio ya la estás cagando y al final te acostumbras. “Bueno, a ver si hoy no meto la pata” y a mí eso ahora me gusta porque me ha ayudado a tolerar mejor este fallo.

Creo que esos pequeños errores que todos cometemos, tanto de papeleos, como con clientes o incluso nosotros mismos, de tener una creencia o una mentalidad sobre algo que hemos tenido que cambiar porque eso nos ha llevado a cometer un error, al final te hacen aprender. Siempre digo que a la Lorena de hace un año y medio le costaba muchísimo más fallar y cometer errores y por eso tampoco se arriesgaba tanto, he crecido en eso: «pues bueno Lorena, si fallas ya lo aprenderás»; lo veo más como un aprendizaje que como un fracaso.

Luego otra cosa también, la Lorena del año pasado no habría salido ni muerta por stories ni se hubiera grabado en vídeo ni hubiera hecho nada de eso. De hecho, yo emprendí mi negocio pensando que eso no lo necesitaba. Obviamente, esa era una cosa que yo me decía, pero en realidad lo que yo sentía era miedo total a exponerme y a sentirme vulnerable delante de otras personas y encima desconocidos. Pero luego eso también cambió, me di cuenta de que había que vender y de que cuando la gente te ve estás acortando el camino a la venta. Estás acortando el proceso por el que pasa un cliente desde que te descubre hasta que te quiere contratar. A mí mostrarme me ha ayudado muchísimo, tanto a construirme una comunidad como a empezar a ganar visibilidad. Porque yo me empeñaba en ser visible siendo invisible y eso es muy difícil. También creo que he cambiado porque he aceptado que no soy perfecta, no hablo perfecto, no tengo el tono de voz perfecto y me da igual. Y aun así lo hago porque creo que tengo mucho más que ganar que perder. Aceptar esa vulnerabilidad y saber que es normal, que nos pasa a todos, que la vulnerabilidad es natural y es una cosa que va a estar allí y aun así hay que hacerlo, es como el miedo, hay que tirar para adelante y ya está.

Y entre medias incluso he visto partes de mí que no conocía. He descubierto que a veces soy graciosa, que eso yo no lo sabía. En mi entorno todo el mundo dirá que soy muy alegre, muy extrovertida, que soy simpática, pero divertida del punto de llegar a hacer algún gag de humor, no. Sin embargo, sí que es verdad que no sólo es una cosa que descubrí a base de mostrarme, sino que también ahora me gusta explotarlo porque creo que hay mucha gente que se identifica también con esa parte mía. Además, esa parte un poco más graciosa me permite explicar las cosas más didácticas.

“Me he descubierto a mí misma en todos los sentidos, porque además nunca se termina, cada día descubro cosas”

Para mí emprender ha sido un descubrimiento de mí misma porque se ha dado de la mano de un proceso personal muy grande. Yo no me conocía. Me acuerdo la primera vez que fui al coach y me dio un test de myer briggs y un libro de coaching con preguntas para saber quién eras, tus talentos, que logros habías tenido y era como… «madre mía, no me conozco nada». Sólo el hecho de querer emprender y coger un coach ya me hizo ir para adentro. Responder a quién soy, qué hago, cuáles son mis talentos, cuál es mi propósito, que se me da bien y que no. Me he descubierto a mí misma en todos los sentidos, porque además nunca se termina, cada día descubro cosas.

He descubierto que me gusta mucho comunicar o la escritura. Ahora estoy escribiendo mi cuarto libro, pero yo no me sabía escritora en este sentido. La gente que me rodeaba sí que me decía: «se te da bien comunicar, habar, escribir», etc. Pero yo misma no veía este talento o capacidad en mí, y mucho menos ver lo que me gustaba.

También me he descubierto en la creatividad, tampoco sabía toda la capacidad creativa que tenía. En mi otro trabajo había desarrollado una parte mía muy organizada, planificadora, una ayudante de dirección capaz de organizar todo un rodaje. Yo sabía que tenía capacidad de trabajar en equipo, de mantener la templanza, de ser muy estructurada. Pero no me consideraba creativa porque yo veía dentro de mi trabajo a los creativos como aquellos que hacían la dirección de arte. Pero ahora lo pienso y realmente es muy creativo ser capaz de crear un plan de rodaje y que todo funcione. Fue un autodescubrimiento de cosas que yo ya tenía pero que no las veía, como mi capacidad intuitiva, de resonar con los demás, de saber rápidamente ver lo que necesita la otra persona o donde está fallando.

Empecé a sanar, hice mi transformación a los 30 precisamente para saber quién era, que había venido a hacer. Antes yo no me conocía, estaba muy mimetizada con mi madre, pensaba que era como ella en todo. Fue un desplegar: toda mi carta natal, todas mis capacidades y cualidades, todos los arquetipos que habitan en mí y no había desarrollado. Fue increíble.

“Resulta que para mí más pasta quiere decir trabajar con más gente, tener gente en el equipo porque me aburría sola e ir a las 16h a buscar a mi hija”

Para mí está siendo el viajazo de autoconocimiento más gordo que he hecho en mi vida. Pero es verdad que yo emprendí sin darme cuenta mientras tenía un contrato laboral, y eso te da cierta estabilidad. Al final tenía un poco la sensación de jugar con dinero del Monopoly, porque no era mío.

El mayor regalo que me ha dado este proceso de autoconocimiento es ver donde estaba enraizado mi concepto de abundancia. Y en un negocio además eso se ve súper rápido, porque se refleja para mí en las dos energías básicas que te da un negocio, que es dinero y tiempo. Cuando empecé a trabajar el concepto de abundancia, o de carencia que yo estaba viviendo, se empezaron a remover tantas cosas que me fui al psicólogo. Todo empezó con un Excel de “yo quiero ganar más pasta”, quiero ser más rentable. Fui a una asesora y lo primero que me dijo fue que primero iba a trabajar con una persona que me ayudaría con temas de abundancia. Flipé cuando de repente, con cuatro afirmaciones sobre creencias, yo lloraba.

El gran viaje para mí está siendo de ir para adentro, de sacar aquello que no es mío. Ver que quiere decir para mí el concepto ganar más pasta, que quería decir para mí más rentable. Porque lo que te han dicho es que más pasta son grandes cifras. Pero resulta que después de todo este proceso, para mí más pasta quiere decir trabajar con más gente, tener gente en el equipo porque me aburría sola e ir a las 16h a buscar a mi hija. Para mí el camino de crecimiento empresarial ha tenido absolutamente que ver con mi autoconocimiento y muy vinculado a las creencias que yo tenía: que es trabajar, que es ganar dinero, se puede ganar dinero trabajando de algo que te gusta mucho. Yo siempre creía que había que esforzarse mucho, trabajar de sol a sol, y ostras, hay que esforzarse, dar lo mejor de uno mismo, pero hay días que no se puede y es maravilloso, no pasa nada. Eso a mí me cuesta mucho quitármelo de encima.

“Creo que lo que más he visto es que había cosas de mi persona a las que podía sacar el jugo necesario para que me ayudaran en mi tarea de emprender”

En mi caso, como enseguida vi que no tenía un lugar en una profesión como la psicología pública de ponerme en oposiciones, que es el tema que nos vendían más en la universidad, ha sido como un crecimiento más orgánico. Antes de emprender, como autónoma, ya me vi abriéndome oportunidades al tener que divulgar y comunicar, y aquí aprendí que me divertía mucho haciéndolo. Y como me divertía, los resultados también eran positivos. Esto me ha dado mucha seguridad también para ponerme a emprender. Creo que comunicar es una de las partes más importantes del emprendimiento y ver que me lo paso bien me ha gustado. Me ha gustado autoconocer esta faceta mía, que tampoco ha sido un súper descubrir, porque de pequeña ya me metía siempre en círculos sociales de poder salir y divertirme, pero sí que he visto que profesionalmente me ayudaba.

Además de mi libertad y mi curiosidad, que me han ayudado a cruzar limites, el poder sentir que sí, que cruzaba límites y que tenía una capacidad de liderazgo que me ayudaba. Por ejemplo, cuando decía dar una charla y venía gente y decías “pues mira, algo estamos haciendo bien”. A través de esto creo que lo que más he visto es que había cosas de mi persona, mi curiosidad, mi libertad, mi crear oportunidades, a las que podía sacer el jugo necesario para que me ayudaran en mi tarea de emprender. Como relacionar la parte personal con la profesional, que van de la mano. Y conocer cuáles son tus pepitas de oro para empezar un proyecto nuevo y una aventura así.

“Me ha ayudado muchísimo a conectar con una parte más emocional”

En el autoconocimiento no puedo separar mucho el negocio de mi persona. Sé lo que he vivido, pero no sé qué hubiese vivido si no hubiera montado mi negocio, quizá hubiera hecho el mismo aprendizaje, a lo mejor lo hubiera hecho más rápido o no lo hubiese hecho. Para mí emprender ha sido un viaje de autoconocimiento brutal, en el sentido positivo, pero también brutal a veces de bofetada. Te enfrentas con situaciones, decisiones y vacíos que sí o sí hay que enfrentar. Porque no viene nadie a sacarte las castañas del fuego, te las tienes que sacar tú.

Para mí ha sido un viaje de autoconocimiento súper importante. Me ha ayudado muchísimo a conectar con mis fortalezas, muchísimo, porque al final las conviertes en argumentos de venta y además las conviertes en el ADN de tu marca. Lo mismo he tenido por fuerza y necesidad que reconocer mis debilidades o mis puntos de mejora, y decidir qué prioridad tenían para intervenir en ellos.

Y la verdad es que también me ha ayudado muchísimo a conectar con una parte más emocional. Mi trabajo es muy mental, muy analítico, soy una persona muy racional, analítica e intelectual, mi mundo siempre se mueve en la cabeza. Y al emprender fui viendo que necesitaba muchísimo una toma tierra y un reconectar constantemente con la barriga, con la parte emocional. Porque mi intuición me daba muchísima información que al principio no sabía convertir. No sabía descifrar el mensaje que me daba mi intuición y ponerlo al servicio de mi trabajo. Cuando me puse a aprender a leer todas estas señales, por qué no podía ser que el camino esté lleno de señales, que tú las intuyas, pero no las leas, reconectando con una parte más interna, creo que los resultados mejoraron un montón. Así que rotunda y absolutamente sí, emprender es un viaje interior.

“Recuperarte es lo que es emprender, a mi no me ha cambiado, me ha recuperado”

Emprender no me ha cambiado, fíjate, me ha recuperado, que es diferente. No me cambia, me recupera. Yo siempre digo que el emprendimiento es un camino de autoconocimiento brutal. No tenía ni idea y estoy muy contenta de haber emprendido, sólo por esto, podría decirte muchas cosas, pero por esto es brutal. Al emprender te recuperas porque estás tú, con tu empresa y tienes que conocerte bien, he descubierto que yo pensaba que era de una manera que no era.

Yo pensaba que, por ejemplo, podía trabajar a muy largo plazo y se ve que no, lo que tengo que hacer es empezar un proyecto y acabarlo, porque si no me destemplo. Esto lo he aprendido trabajando conmigo, conociéndome a mí. ¿Qué pasa Lorena? ¿Por qué estás mal? Yo soy de escribir, escribo a mano y me contesto, mi meditación es así, no sé hacerla de otra manera. Entonces vas descubriendo, ¡claro, a ti te pasa esto!

O, por ejemplo, el trabajar sola, que tenía una necesidad tremenda. Porque después de 15 años en una redacción que cuando no llama uno, escribe el otro, al estar sola me he dado cuenta de lo bien que estoy. Yo tengo mucho ruido en la cabeza y necesito acallarlo. Cuando tú estás trabajando con mucha gente en un mismo espacio no puedes ser tú exactamente todo el rato. Ahora que estoy sola he vuelto a recuperarme, también en la necesidad de rituales. Ahora recuerdo que cuando era pequeña yo era súper fan de las velas, el incienso, todo era como un ritual. Para escribir o hacer deberes siempre hacía un ritual, me lo colocaba todo, ponía la vela, ponía intenciones. Cuando me encontré que tenía un espacio y podía ser yo entonces vi que cuando escribía ponía una intención, “que lo que escribo fuera para su bien”. Ahora todo es ritual, y es tan bonito, y además ayuda tanto a ponerte a hacer lo que vas a hacer.

“Me hace mucho de espejo mi trabajo porque tengo todo el rato delante mío personas que tienen cosas que quieren solucionar o mejorar”

Para mí el tema de emprender fue de la mano de mi proceso personal, han sido paralelos. Desde hace 6 años el cambio personal y profesional que he tenido ha sido muy muy grande. Evidentemente me hace mucho de espejo mi trabajo porque tengo todo el rato delante mío personas que tienen cosas que quieren solucionar o que quieren mejorar. Entonces, para mí es un espejo en muchas ocasiones que me hace mirar y revisa, ver como estas y seguir aprendiendo, cambiando cosas.

Para mí también, por el hecho de que es mi proyecto y mi empresa, me ha hecho crecer mucho en el sentido de afinar mucho en lo que compartes. No puede ser sólo voy a hacer un proyecto, un producto para ganar dinero, a mí eso no es algo que me parezca tan interesante ni que vaya conmigo. Entonces es como revisar que lo que estoy ofreciendo realmente este afinado: «es lo que a la gente le puede ayudar, le está ayudando o no». Esta constante en buscar que voy a aportar a los demás para mi evidentemente es como un chequeo interno conmigo. La verdad es que te hace crecer mucho y profundizar mucho en ti misma.

“Romper con ese patrón al que yo estaba acostumbrada, a que me manden y yo hago algo, es también todo un trabajo”

Emprender es un viaje a descubrirte o a redescubrirte de otra forma. Yo diría que me he dado cuenta de que soy una persona súper constante, que lo he sido toda la vida pero que quizás nunca lo había visto. Hace muchos años, por ejemplo, que con el proyecto de “Lost in the Village” estoy publicando diariamente, semanalmente contenido, pero quizás nunca le había dado el valor que le estoy dando ahora.  Es como, jolín, Judit eres muy constante y me aplaudo por ello.

Al mismo tiempo, han salido muchos miedos que no era consciente de que tenía y muchos patrones aprendidos a nivel laboral. Como la idea que tenemos de producir, producir, producir, de que tenemos que ser útiles constantemente. También un patrón, en mi familia no hay nadie que haya emprendido y quizás yo buscaba la seguridad de una empresa, pero quizás eso no me hacía feliz. Pero romper con ese patrón al que yo estaba acostumbrada, a que me manden y yo hago algo, es también todo un trabajo. Me veo aquí con mis bloqueos personales, mis cosas.

La última cosa es la confianza en mí misma. Ha sido un trabajo diario de decir apuesto por esto por que creo en esto. Hay todo un esfuerzo que no se ve pero que yo sé que está, la formación, y por tanto vamos a por ello. A veces nos pasa, que no confiamos en nosotras mismas.  

Estas son sus historias de autoconocimiento y crecimiento al emprender

¿Qué te han parecido? ¿Cómo has sentido tú que emprender hacía mejorar tu autoconocimiento? Como ves en sus respuestas, conocerte a ti misma si parece ser importante en el camino de emprender un proyecto propio. Comparte con nosotras lo que ha significado para ti emprender y como te has reconectado, o no, contigo misma.

Un abrazo enorme,

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