Visibilidad Emprendedora: 10 historias emprendedoras

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Visibilidad Emprendedora: 10 historias emprendedoras

Este verano, en mi momento de replantearme todo que te conté al inicio de la temporada, la idea de Visibilidad Emprendedora apareció en mi mente. Entonces no tenía muy claro como se articularía ni que sería exactamente, pero sí que quería crear una iniciativa que permitiría crear referentes y dar visibilidad a las mujeres emprendedoras.

Mujer emprendedoras entendiendo emprender como una actitud, un espíritu emprendedor que te lleva a pasar a la acción y a moverte. Emprender como actitud para provocar que las cosas pasen. Así al menos lo entendí y entiendo yo.

Finalmente nació Visibilidad Emprendedora gracias a 10 mujeres que me dijeron ¡sí! y se dejaron entrevistar por mí. Me contaron sus historias y hablamos de lo bueno y lo malo de emprender, autoconocimiento, miedos y creencias limitantes, así como del autocuidado. En un principio sólo tenía previsto hacer 4 artículos en el blog comparando sus visiones y reflexiones, pero el contenido que me dieron es de tanto valor que he preparado algunas cosas más que te iré desvelando en las próximas semanas.

¿Cuál es su objetivo?

El objetivo es, por un lado, crear referentes con las que te puedas sentir identificada en sus historias y opiniones. Uno de los grandes frenos, a nivel interno, para que las mujeres se atrevan a emprender es la falta de referentes mujeres en los que sentirse apoyadas y reflejadas.

Por otro lado, el objetivo también es que veas y entiendas que hay miles de formas de crear y vivir un emprendimiento. En el camino de emprender no hay cosas que están bien y cosas que están mal, sino una profunda conexión con tu propósito y tus valores, con tu visión del mundo, que te lleva a una forma de emprender única.

¿Cómo va a funcionar?

Durante el mes de noviembre voy a compartir contigo las respuestas y reflexiones que 10 mujeres emprendedoras, de distintos ámbitos y en distintos momentos profesionales, me han dado para ti en el blog. Además, también voy a compartir muchísimo contenido en mi Instagram, donde podrás ir acercándote a ellas, compartir tu opinión, etc.

De hecho, para que Visibilidad Emprendedora sea un éxito será genial tener tus reflexiones y opiniones, tanto en el blog como en las redes, que nos ayudes a compartir y que participes en los directos que haremos en Instagram el viernes 8 de noviembre (a las 12h), el miércoles 13 (a las 20h) y el jueves 21 (a las 17h).

Si no quieres perderte nada te recomiendo que te suscribas a mi newsletter, donde te avisaré de nuevos contenidos y de las novedades que irán surgiendo.

Ahora sí, te dejo con las 10 maravillosas historias de: Nuria Roura, Pat Carrasco, Marta Marcè, Lorena Metaute, Lorena de Comunicazen, Emma Espejo, Judit de Lost In The Village, Laura de La Capitana, Gloria Martínez y Elisabet Aulet. Gracias a todas ellas y a su generosidad Visibilidad Emprendedora es una realidad. ¡Espero las disfrutes!

Mi nombre es Nuria Roura y el nombre de mi proyecto es Nuria Roura. Emprendí hace 7 años. A los 30 tuve una gran crisis y a raíz de allí empecé a estudiar coaching de salud, y a los 6 meses de haber empezado a estudiar ya empecé.

Es verdad que yo nunca había pensado en ser emprendedora. Ahora se habla mucho del emprendimiento, de la mujer emprendedora, pero yo hace 7 años no conocía este término. Pero yo antes de esto ya tenía una actitud emprendedora, en el sentido de que antes de esto ya me dedicaba a los rodajes de cine, ya era autónoma. Nunca he tenido un trabajo estable, de trabajar para alguien. Soy una persona muy mutable, muy cambiable, multipotencial, y cuando descubro algo que me apasiona, que quiero comunicar y compartir, emprendo hacía allí.

Cuando decidí empezar con mi proyecto llevaba 8 años trabajando como ayudante de producción en el mundo del cine y la televisión. Entonces surgió desde la necesidad de iniciar una nueva vida, no pensé en iniciar un nuevo proyecto. Hasta ese momento había vivido enferma, mal, con dolor y sufrimiento, y fue como una necesidad de hasta aquí: “Núria, tienes 30 años, ¿qué has hecho con tu vida? lo has tirado todo por la borda”. Entonces aquí nació mi necesidad de sanar la enfermedad y las heridas del pasado, tuve que sanar mi vida.

Entendí que si quería sanar no podía seguir dedicándome a lo mismo. Porque… salud y ese trabajo no iban de la mano. Me pregunté ¿qué quiero hacer con mi vida profesional mientras también arreglo mi vida personal, espiritual y mental? Allí por sincronicidad conocí el coaching de salud y me puse a estudiarlo. Aprendí también cocina energética y contraté a un coach para que me ayudará un poco a ver hacía donde quería en lo laboral. Tenía a mi psicóloga que me ayudaba en todo lo emocional y mental y a un coach que me ayudaba en lo laboral.

Empecé a nutrir mi vida, volver a llenarla de nuevos estudios, nuevas maneras de relacionarme con lo demás y conmigo misma, y allí descubrí una profesión que yo no pensaba en ese momento en que la encontraría tan rápido. Yo pensaba que abriría un restaurante vegetariano en Brooklyn, esa era mi idea porque no me conocía a mí misma.

Pero entonces descubrí el coaching de salud y para trabajar de eso tenía que emprender, no había otra forma. Tenías que buscar clientes y meterte en el mundo online. Se despertó todo el mundo de lo digital que nunca había pensado en él ni nada parecido. Me sentí enseguida muy a gusto, en casa, “por fin he encontrado algo que va totalmente conmigo”.

Hola, soy Patricia Carrasco, en el mundo digital todo el mundo me conoce como Pat Carrasco, y ese es mi proyecto, Pat Carrasco & CO, que es una agencia de marketing más humano basado en herramientas digitales. Vaya, aquello que la gente entiende como marketing digital. Y desde hace unas semanas ofrecemos también productos formativos.

Hace 8 años que estoy en esto, pero es mi tercer emprendimiento. Si te soy absolutamente honesta mi primer y único trabajo largo que he tenido por cuenta ajena fue un intraemprendimiento en toda regla. Me dieron las llaves de un negocio y me dijeron “esto tiene que funcionar”. Tenía apenas 19 años, estaba empezando en el mundo laboral y de golpe tuve que entender que yo a final de mes tenía que dar beneficios, o al menos no dar perdidas. Entonces, desde el minuto 1 de mi carrera laboral se me ha estado formando para llegar aquí. A la vez que este proyecto emprendí con una galería de arte, que se llamaba La Galería Encantada, que cerré cuando nació mi hija porque dos emprendimientos y una hija eran demasiado. Y justo antes había montado una productora de vídeo que se llamaba Focus Lab que no salió bien.

Sobre mis inicios voy a romper todo un mito de planificación estratégica y te voy a decir que fue desde la necesidad económica de tener un proyecto que me funcionará. En ese momento yo acababa de salir de Focus Lab y estaba muy desencantada de muchas cosas. Tenía claro que no quería emprender. Intenté buscar trabajos por cuenta ajena y lo que me salía eran proyectos, y decidí que, mientras ese trabajo llegaba, asumía los proyectos. Hasta el punto de que en menos de un año dejé de buscar trabajo y buscaba proyectos. Salió de esa parte de necesidad de cubrir un tema económico y al año y medio me di cuenta de que volver atrás me daba mucha pereza. Fue allí donde tomé la decisión de que iba a ser mi modo de vida y que tenía que empezar a establecer un camino.

Primero me establecí a modo freelance, de forma muy desordenada, pero no me quería quedar allí. Quería hacer de eso una empresa. Ha sido un paso detrás de otro, hasta que decidí que había llegado el momento de afianzar más ese freelance e incorporar a distintas personas al equipo, al entorno, que no a todas las tengo contratadas, a algunas las tengo por horas. Hace 3 años que decidí hacerlo así porque me sentía preparada para eso. Fue a los meses de que naciera mi hija, porque necesitaba ayuda, pero también porque notaba que mi nivel de crecimiento me llevaba eso. O me estancaba o iba más arriba, y mi decisión fue que iba más arriba. En otro momento igual me hubiese estancado, pero en ese momento yo decidí que quería más.

Me llamo Marta Marcé y me dedico a la salud natural, a acompañar a personas hacia un proceso natural de reconectar con su cuerpo y su salud a través de la naturopatía y la Kinesiología Holística. Este es mi primer proyecto y el sexto año que me dedico a ello. El trabajo que tenía antes, un trabajo normal, no se parece en nada a lo que me dedico ahora. La verdad que fue un cambio total, porque fue un cambio de pasar de ser empleada a dedicarme a algo completamente diferente, y es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

En mi caso lo que me llevo hasta aquí fue una enfermedad. En mi caso tuve un cáncer y claro, me planteé muchas cosas. Entre ellas si lo que estaba haciendo realmente me gustaba, aunque fuera lo que había estudiado y todo el mundo me decía: “si tienes un trabajo de lo que has estudiado…”. Pero la verdad es que no me sentía muy feliz y lo que pasaba es que nunca me había dado el espacio de pensarlo o preguntármelo. Entonces primero me pregunté eso.

Luego, cuando ya empecé a estudiar naturopatía y kinesiología, la verdad es que no hay mucha opción en mi campo de ser empleado, así que emprender fue algo orgánico. Aun así, por mi carácter y por mi forma de hacer las cosas, que me gusta ir un poco a mi aire, aunque trabaje muchísimas horas sentir que soy yo la que se pone los horarios me gusta, me va muy bien ser freelance. También porque me gusta desarrollar cosas nuevas, tener ideas nuevas y no tener a alguien que me diga como tengo que hacer las cosas, sino más bien crear mi propio camino. Entonces, entre mi cambio de vida, de profesión y el hecho de que en mi ámbito no es muy fácil no ser freelance y que, además, es algo que también me apetecía, tener mi proyecto, pues todo fue la conjunción perfecta que acabó llevándome a emprender.

Soy Lorena Metaute, periodista de familia y de empresa. Como periodista de familia lo que hago es conservar por escrito la historia familiar en forma de libros de familia. Esto del periodismo de familia es algo que he parido yo porque es fruto de quien soy. Yo desde pequeñita preguntaba muchísimo con una obsesión por conservar todo lo que había vivido y aprendido. Entonces yo estudié comunicación y me formé precisamente en periodista. Como periodista de empresa lo que hago es, precisamente, a partir de la historia de cada uno extraigo su esencia para escribir los about, textos web y otro tipo de contenido.

Yo soy autónoma desde septiembre de 2018. En fin de año de 2018 dije: “año nuevo, vida nueva”, pero de verdad, de todo. Entonces dejé mi trabajo como redactora en una redacción. Lo dejé todo para montar esta empresa de Lorena Metaute periodismo de familia y de empresa. Hace 1 año que soy autónoma, pero este proyecto empezó realmente hace 3 años, en una siesta en Cambrils cuando todo el mundo dormía, mi hijo incluido, y yo dije: “a ver Lorena, ¿qué quieres hacer con tu vida?” y me puse delante del espejo. Entonces dije “¿qué quieres hacer?” Acompañar a la gente escribiendo su historia para que crezcan en ella, en lo que leen. Allí empezó, abrí el ordenador y empecé a escribir lo que es la empresa que haciendo hoy.    

Mi motivación al emprender fue que, siempre, allí donde he estado, he tenido la necesidad de hacer más, aportar más, y por desgracia, o mejor, por suerte, nunca me aceptaban ese más. Yo sentía que estaba totalmente cohibida, frenada.

Además, ahora tengo un hijo de 5 años y en su momento tuvo un accidente muy grave y viví lo que era tener que dejar todo sin importar que iba a pasar mañana. Sólo importaba ese preciso momento. Entonces, vi que el trabajo tal y como yo lo estaba viviendo era de freno, de no ser tú, de solo ser lo que esperan que seas, de tener que ser feliz porque “tendrías que estar agradecida de cobrar cada mes”. Pero vi tan claro en el hospital que no importaba, para nada, que lo único importante era el ahora.

Realmente le dije a mi prima, mira Anna, ves y di que no voy a volver hasta que no esté todo bien, y si necesitan echarme que me echen. En realidad, se portaron súper bien en ese sentido, pero yo lo vi tan claro que allí ya hice el click: “no, Lorena, el miedo sólo hace que frenarte”. Y cuando ya no has tenido miedo por eso, porque era absurdo tener miedo por el trabajo cuando tu hijo estaba mal, ¿qué más necesitas? Luego tardé un año y pico que combinaba escribiendo libros, textos web, o sea, con el trabajo de 8 horas, ser mama, con todo. Pero di el paso sobre todo por aquel click, por esta experiencia de vida.

Soy Lorena y mi proyecto se llama Comunicazen. Es la primera vez que emprendo, aunque yo siempre digo que ser emprendedor es más de mentalidad. Aunque sí que es verdad que es la primera vez que me pongo a trabajar por cuenta propia, que inicio mi propio proyecto. Siempre he sido muy inquieta, y esto de montar mi propio negocio, de ser mi propia jefa, disponer de mi tiempo, es algo que me atraía bastante.

Yo vengo del mundo de la agencia, he trabajado bastante en medios de comunicación y start up, siempre en los departamentos de marketing que es verdad que exigían muchas horas, mucho de estar encima, y yo siempre echaba de menos aquel: “ay, si yo pudiera trabajar desde cualquier parte, cogerme un día libre sin pedir permiso y encima sin sentirte mal”. O incluso conciliar con la vida personal, porque llegó un punto que estaba de 8 a 8 fuera de mi casa y no había manera de estudiar idiomas o de ir al gimnasio, yo sentía que no había tiempo para nada, que siempre estaba de camino al trabajo o en el trabajo.

La verdad es que Comunicazen fue una cosa que empezó como empiezan muchas cosas. Yo estaba en una etapa de estrés, empecé a leer un montón de libros sobre mindfulness, de cómo parar un poco. Me leí el Elogio de la lentitud, que me encantó, y a partir de allí me dije: “oye pues podría explorar esta parte de la atención plena y de la filosofía slow aplicada a las redes sociales y al marketing, que por un lado es a lo que yo me dedico, y por otro lado es un mundo muy frenético, porque cambia mucho”. En aquella época yo tenía un blog y tenía una sección que se llamaba comunicazen y allí empecé a escribir esta reflexión de cómo hacer el marketing un poco más slow.

Más tarde surgió la oportunidad de emprender mi propio proyecto, que fue un poco casual, pero a la vez cuando lo ves un poco hacía atrás fue como si todas las piezas estaban encajando en ese proceso. Yo me vine a Alemania por amor, no porque mi pareja sea alemana sino porque tuvo aquí una muy buena oportunidad profesional, y dije, ya es el momento. Él va a apostar por su oportunidad profesional y a mí me va a valer para esto. Entonces decidí que quería un trabajo que pudiera hacer desde cualquier parte, que pudiera enseñar a otras personas a aplicar esa nueva forma de ver las redes sociales que yo tenía y así surgió Comunicazen.

Actualmente me dedico a asesorar a marcas y negocios para que tengan una estrategia digital sin estrés, para que estén en redes sociales de una forma más consciente y divertida, para que lo disfruten. Hace poquito hice un año, así que llevo poquito, pero muy contenta y feliz de haber apostado por esto, y sobre todo con mucha satisfacción de haber bajado a la tierra y haber hecho real y tangible algo que solo estaba en mi cabeza.

Mi nombre es Emma Espejo, y soy fotógrafa. Esa sería la etiqueta oficial, pero a mí me gusta pensar que soy contadora de historias. Desde siempre yo quería ser escritora y ahora viendo lo que realmente hago me doy cuenta de que soy escritora, solo que no utilizo tanto las palabras, aunque a veces si, sino que también utilizo imágenes.

En la fotografía llevo unos 10 años, pero no fue hasta hace 2 años que dejé mi trabajo, mi zona de confort con sueldo fijo. Lo había intentado en el pasado varias veces, pero nunca dejaba mi zona de confort. Siempre vas luchando contra este sentimiento de dejar la seguridad y lanzarte a la inseguridad, a lo desconocido. Finalmente, por cuestiones también de salud, porque mi trabajo no me hacía bien, decidí apostarlo todo. También por la edad, dije tiene que ser ahora o nunca.

Antes hacía un trabajo que es muy diferente al de ahora. No era nada creativo, era un trabajo de transición porque yo originalmente era profesora de inglés, cosa que disfrutaba muchísimo pero no le veía futuro porque no me veía creciendo más. Entonces, por salir un poco de ahí, empecé a trabajar en multinacionales por el tema del idioma: tenía un nivel muy alto de inglés y viviendo en Barcelona, que hay muchas multinacionales, eso va bien. Pero este tipo de trabajos la verdad es que a mí me afectaron mucho. Al principio no lo veía tanto en lo emocional, si no en el físico. Tengo la suerte quizás que mi cuerpo reacciona mucho a como me siento. Estuve en 3 trabajos diferentes en un periodo de 3 años, pero en el segundo y el tercero enfermé, tuve que estar de baja.  

Yo la fotografía la tenía un poco abandonada, simplemente cuando salía de viajes y demás. Entonces en el último trabajo, durante los últimos meses, empecé a encontrarme con personas que conocía en ese momento de mi vida. Ellos no me consideraban fotógrafa y, cuando se daban cuenta de que yo hacía fotos, me decían: “¿cómo es que no te estas dedicando a esto? Si lo haces muy bien”. Y empecé a dejar a esa vocecita hablar dentro de mí, diciendo: “es verdad, ¿porque no me estoy dedicando a esto?”. Entonces me di cuenta de que yo no estaba siendo feliz, no estaba siendo yo misma. Incluso mi pareja me decía que no me veía reír como yo me reía, que estaba siempre viendo quejándome. Y empecé a darme cuenta de que estaba muy triste todo el tiempo.

Así que al final dije: “tengo que hacer algo que me haga feliz”. Tengo que apostar por esto y si la gente realmente me está diciendo que podría dedicarme a esto tengo que creérmelo. Mi cosa era siempre ese miedo de decir que no soy suficientemente buena, pero al final ves que hay mucha gente que se dedica a la fotografía y ¡¿qué bien no?! Entonces yo también lo podría hacer. Eso fue lo que me lanzó.

Soy Judit y hace muy poquito que empecé a emprender, 1 año. Mi camino en esto de emprender ha sido como un camino de evolución. No me lancé, si no que fue poquito a poco. Tengo una web que es “Lost in the Village” y básicamente en esta web lo que hago es promocionar el bienestar y la salud a muchos niveles, en especial yo diría a nivel holístico, a través de las palabras y el yoga. ¿Qué quiere decir esto? Pues que creo recursos, herramientas y espacios para personas que quieran cuidarse a través del autoconocimiento, del parar un poco, de una vida más lenta. Esto es solo una parte de mi emprendimiento, porque después aparte de esto doy clases de yoga en diferentes escuelas y centros y, además, me dedico también a llevar las redes sociales y la red de contenidos de pequeñas empresas.

Es la primera vez que me lanzo a emprender, pero como he dicho, no es un “me he lanzado a la nada” si no que yo estuve compaginando un trabajo a media jornada con las clases de yoga. Ahora hará cosa de solo 1 mes que ya no estoy en ese trabajo de media jornada y que solo estoy con mis proyectos. Es muy reciente, pero sí que llevo 1 añito compaginando las dos cosas.

Diría que la casualidad o la causalidad ha sido lo que me ha llevado hasta aquí. Es decir, yo fui a formarme en yoga, es una decisión que tomé para mí, pura y simplemente, y justo cuando me fui, me habían cogido en un trabajo a media jornada. Era una baja laboral, durante un tiempo. ¿Qué paso? Que justo cuando volví de la formación me llamaron de una escuela, de hecho, una amiga me dijo: “tengo una escuela de Pilates, me encantaría que estuvieras aquí dando clase”. Y empecé con 1 hora a la semana. Lo que pasa es que 3 meses después esa hora se había convertido en 10 horas a la semana. Me fue muy bien, pero claro, no fue una decisión que tomé si no que me fueron llamando. Y fue “dándose”, no lo busqué.

Una vez vi que este mundo me gustaba sí que lo busque y decidí darle como un poco más de brillo para poder dedicarme a lo que me gusta. No quiere decir que el otro trabajo no me gustara, más bien lo que en este momento actual lo que me motiva. Luego sí que decidí empezar a proyectar lo que yo quería porque sabía que en octubre se me terminaba el trabajo y fui construyendo mi plan y mis proyectos de manera que en octubre pudiera estar en cierto modo tranquila. Bueno, cuando emprendes nunca puedes estar “tranquila”, pero si sentirme un poco segura con lo que estaba ofreciendo y con lo que tenía.

Mi nombre es Laura Mirada, mi proyecto se llama La Capitana, que es diseño web para emprendedoras, para capitanas que no marineras. Llevo más o menos 3 años y algo emprendiendo, aunque esto no significa que mi proyecto desde ese momento fuera visible. Durante año y medio, más o menos, lo estuve trabajando a la sombra y hará un par de años que lo lancé a la luz.

No es mi primer proyecto como emprendedora, de hecho, creé otro proyecto hace años y podría decir rotundamente que fue un fracaso. Un fracaso que dolió mucho, pero que, cuando ya sané, sentí que había sido un aprendizaje enorme para mí.

Decidí emprender creo que de manera inconsciente como hace 10 años, cuando hice un viaje largo por América Latina. Allí descubrí, o viví, lo que para mí significaba la libertad. Eso de decidir tu siempre todo, tomar todas las decisiones de que quieres hacer, que te apetece, que te resuena, fue allí donde lo aprendí. Y donde seguramente conecté por primera vez o una de las primeras veces con mi alma.

De todos modos, de manera consciente emprendí después de transitar una depresión, el momento más complicado oscuro y difícil de mi vida, toqué fondo. Pero a la vez fue un regalo maravilloso, yo creo que uno de los mayores regalos que me ha dado la vida, porque me permitió empezar de cero y decidir que quería para mí, quien era yo, quien quería ser. Y en ese momento vi claro que yo quería crearme un modelo de vida que se adaptará a mí y no al revés. De allí surgió La capitana.

Desde ese lugar hubo como 3 patas que me ayudaron a decidir tirar adelante este proyecto y, a día de hoy, aún siguen vigentes. El primero como digo fue a nivel personal, crear un modelo de vida que me diera libertad, que es lo que más valoro. Que me diera libertad geográfica, de tiempo y de creación. Por otro lado, quise crear La Capitana para poder materializar mi propósito a través de mi emprendimiento. Es decir, que La Capitana pueda ser un canal para que yo pueda hacer lo que he venido a hacer a este planeta, y eso es muy metafísico, pero lo siento así. Y, por otro lado, porque tenía la necesidad de, a través de mi profesión o mi carrera laboral, sentirme plena. De algún modo, hacer mejor este mundo. Y es muy utópico, pero estos son los cimientos de la capitana.

Soy Gloria Martínez, y formalmente yo me presento como mentora de negocios. Cada vez más me doy cuenta de que, además de ser mentora de negocios, soy agitadora de mentes porque al final una de las cosas que hago es sacar de la zona de confort a mis clientas. Soy agitadora de esas mujeres inconformistas que quieren ir un paso más allá y que no acaban de encontrar un camino relativamente recto hacía sus objetivos.

Emprendiendo, con negocio propio, llevo más de 15 años creo y desde el principio, la verdad es que muy pronto, empecé a hacer mentoría de una forma informal. Desde el viejo concepto que tenemos que el mentor era una persona que iba más avanzada que tú en el camino y ponía a tú servicio toda su experiencia. ¿Por qué digo esto? Yo tenía una agencia de marketing y comunicación a la vieja usanza y veía que cada vez más mis clientes me invitaban a comer, a café, a desayunar, para explicarme sus negocios, sus proyectos, para pedirme opinión, etc. A parte, estaba en varias iniciativas de emprendeduría y lo hacía de una forma altruista.

¿Qué pasa? Dentro de este proceso que muchas veces vivimos de reinvención o de recuestionarte, replantarte quién eres y a dónde vas, vi que donde yo aportaba valor de verdad era en ese camino, más que en implementar una campaña de publicidad. Donde veía que estaba aportando más valor era en esa visión estratégica y de detectar oportunidades, de desarrollo de negocio. Así que al final decidí que para poder aportar más valor tenía que dedicar más tiempo, más horas, y por eso decidí reconvertir mi agencia de marketing y comunicación a este trabajo más formal como mentora.

Como mentora de negocios la verdad es que cuando yo empecé todavía no se usaba esta palabra. De hecho, mi entorno me decía: este es un concepto muy americano, esto aquí nunca va a funcionar, etc. Hace ya de esto 7 años largos, así que desde hace 7 años largos me dedicó a mentorizar, a acompañar, a diferentes tipos de emprendedores y emprendedoras a construir un negocio que funciona, en el sentido que todos los esfuerzos intentamos ponerlos para que tengan resultados. 

Mi motivación para emprender fue la conciliación familiar. Yo tenía una niña que tenía 1 año y me quedé embarazada de gemelas. Continué con mi profesión, donde la verdad tenía un muy buen puesto de trabajo, hace casi 20 años y yo ya hacía teletrabajo, la verdad es que estaba en una posición muy privilegiada. A pesar de esto, cuando las niñas tenían, las gemelas 2 y la mayor 3 años y medio vi que cualquier trabajo por cuenta ajena no encajaba, hacía equilibrios para ir al festival de navidad y si enfermaban decía, ya si eso mañana llamo al pediatra. No era lo que yo quería. Así que decidí montarme por mi cuenta y ponerme para mí para conciliar mi vida profesional y mi vida familiar.

Mi proyecto es Elisabet Aulet, lleva mi nombre y yo soy psicóloga, y mi misión en el proyecto es ayudar a las personas a descubrir que su vulnerabilidad es la medida de su coraje para ayudarlas a ser más auténticas y a construir relaciones para disfrutar. Empecé este proyecto en 2016 aunque el camino de emprender ha llevado también a dejar otros proyectos de lado y se ha ido definiendo sobre el camino.

Empecé como autónoma trabajando en otros centros de psicología. Ya desde la carrera, los primeros años, estuve trabajando más en un contexto clínico, de hospitales, en la psicología que yo vi como la más popular. Pero allí tuve una de mis primeras crisis, donde vi que este tipo de psicología, esta forma de trabajar no era para mí. Primero pensé que no iba a ser psicóloga en esta vida tan claro que lo que tenía, pero no, empecé a buscar otras formas de ver y trabajar la psicología. A moverme en diferentes modelos, supervisando con varios profesionales de modelos diferentes, y después vi que la psicología podía ser algo más creativo, más flexible, que no todo el mundo tenía que trabajar en el mismo formato. Aquí es donde yo sentí que podía crear mi propio lugar dentro de esta pasión que para mí es la mente y las emociones.

Aun así, el momento en el que decidí emprender tiene fecha y hora. Fue el 14 de diciembre de 2016 por la tarde. Me pasé 2 horas llorando para llamar a Melbourne y decir que no me esperaran, que me quedaba en Barcelona. Porque en principio me iba a vivir allí, para mí era un sueño, y renuncié a un sueño que estaba horneado por otro, que fue quedarme en Barcelona y crear mi proyecto. Pensé que, desde aquí, desde todo el recorrido que estaba haciendo trabajando por cuenta ajena, era un momento en que yo sentía que ese sueño, esta pasión, tenía que hacerse realidad.

Es verdad que el hecho de quererme ir a vivir al otro lado del mundo fue por mi espíritu aventurero y mi sensación de libertad, porque venía de unos años donde yo crecí como integrando modelos diferentes, construyendo mi propia visión de la psicología. Disfrutaba en mi trabajo, pero me sentía como en una pecera, una pecera delimitada por otra persona, porque era su empresa. Y un día esta pecera se hizo tan pequeña que decidí que o me iba a vivir a las antípodas o me quedaba aquí y creaba mi propio océano. Fue un poco el momento de decir “este es mi momento”, he recogido lo que necesito para ser yo la que quiera vivir esta propia aventura.

Hasta aquí las historias de…

Estas son las historias de las 10 mujeres que han hecho posible Visibilidad Emprendedora. Espero que te gusten, las disfrutes e, incluso, puedas sentirte reflejada en algunas de sus palabras.

¡Ah! Y no te pierdas su opinión sobre…

Lo mejor y lo peor de emprender, ¿cuál es la cara buena? ¿Y la mala?

Emprender es un viaje de autoconocimiento, ¿en qué han crecido? ¿Qué han aprendido? Disponible el martes 12 de noviembre.

Miedos, creencias limitantes y frenos no faltan nunca en el emprendimiento. ¿Cuáles son los suyos? Disponible el martes 19 de noviembre.

Autocuidado como básico para emprender, ¿cómo lo hacen? Disponible el martes 26 de noviembre.

Un abrazo enorme y gracias por estar aquí,

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