Crecimiento Personal

¡Hola! ¿Sigue alguien por aquí después del parón veraniego? Yo ya estoy de vuelta a la rutina y al día a día después de una vacaciones que me han servido para cargar pilas y energías para todo lo que está por venir en este nuevo curso, que es mucho. Nuevas metas, nuevos retos y cambios en la rutina. Y aunque poco a poco iréis viendo cositas por aquí (como dice el solete Elena Sacoe recuerda no quemar todos los cartuchos en septiembre ;) me apetecía mucho contaros algunas de las novedades que están por llegar y los contenidos que tengo planeados para el blog en estos próximos meses.

Hoy quiero mostraros un post un poco más personal para que podamos empezar a compartir, y para compartir es importante ser sinceras con nosotras mismas y con las personas que nos encontramos por el camino. Es una reflexión que escribí hace unos días a raíz de mi participación en Talentària (tengo pendiente un post para explicaros porqué fue una experiencia ¡genial!) y un debate que hubo sobre la vulnerabilidad. ¿Nos perjudica en nuestros proyectos o carreras profesionales mostrarnos vulnerables? ¿Perderemos oportunidades profesionales por mostrar nuestra vulnerabilidad? Yo creo sinceramente que no. Que la vulnerabilidad es parte de la vida y que, como cualquier sentimiento, es un motor para aprender y para vivir. Y quizá nuestra sociedad aún no es un reflejo de ello pero en nuestras manos está poder cambiarlo. Por eso quiero compartir con vosotras este escrito sobre el miedo, algo que nos hace profundamente vulnerables, a ver qué os parece :)

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Y CONSIGUE MI GUÍA LOS 5 PILARES DEL AUTOCONOCIMIENTO PARA CONECTAR CONTIGO