Redescubrirme y escucharme

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Redescubrirme y escucharme

¡Hola bonitas! Que ilusión volver a pasarme por aquí y hacerlo con un post realmente especial. Después de un tiempo de desconexión de redes y de centrarme en lo que yo creía que era más importante vuelvo por aquí y tengo muchas ganas de hacerlo de forma sincera, sin filtros, sin SEO ni presiones por vender. Quiero explicaros mi verdad de todas estas semanas que me han generado dudas, miedos y barreras, pero también me han aportado mucha escucha, sinceridad y respuestas. Mi propia forma de escucharme y redescubrirme.

Cuando tu cuerpo te pide parar

El momento en el que decidí que desconectaba de todo lo exterior fue un momento de saturación. Me sentía sobrepasada por sacar todo adelante -en lo profesional pero también en lo personal- y sin energías ni ganas de muchas cosas que debía hacer o me tocaba hacer. Me había impuesto a mi misma tal nivel de exigencia que finalmente me sentía desbordada.

Así que mi cuerpo y la vida me avisaron. Primero mi cuerpo me aviso de que debía bajar el ritmo y que la forma en la que me sentía agotada no era normal. Le hice caso, y decidí bajar un poco el ritmo y dejarme fluir un poco más. Pero luego la vida se encargó de dejármelo claro. Con un pequeño susto en el cuerpo y con las migrañas volviendo a aparecer bajé el ritmo de verdad.

Frases típicas pero no por ello menos ciertas

Y entonces fue cuando vi lo que era realmente importante. Lo primero era yo, porqué si tu no estás bien, nadie ni nada a tu alrededor lo está. Frase que has oído un millón de veces, que crees tener integrada y trabajada, pero que a veces la rutina y exigencia te hace olvidar en un rinconcito monísimo pero poco práctico. Pero nada, la vida se encarga de volver a mostrártela con toda su importancia -a ver si esta vez no se te olvida-.

Lo segundo que vi claro fue en mi proyecto. Había perdido el foco y el sentido arrastrada por las cifras de negocio, los procesos, las redes sociales, la visibilidad y blablabla. Ruidos que habían desplazado lo importante: mis clientas y cómo puedo ayudar y acompañar a más mujeres. Sí, de lo otro podemos hablar y debe estar, pero no puede ser lo principal en mis horas de trabajo. Así que decidí dedicarme a eso, seguir acompañando a mis clientas más y mejor, y crear los nuevos cimientos que me permitan llegar a mucha más gente compartiendo todo lo que sé y todo mi poder.

La reconciliación conmigo misma

Este proceso de escucharme, de ver lo que era realmente importante y lo que no y de priorizarme no ha sido de 2 días. De hecho no se ha acabado, pero está siendo un camino maravilloso. Especialmente porque en este proceso me he permitido decir sí a cosas a las que tenía muchísimas ganas pero también mucho miedo. Me he unido a un círculo de mujeres maravilloso que está siendo, por el momento, mágico y la fuerza para querer redescubrirme.

Y entre los muchos aprendizajes que ya estoy viviendo y sintiendo hay dos que para mí han sido muy importantes para entender y sostener esta desconexión. El primero, abrazar la incertidumbre y la inseguridad. Descubrí que la seguridad y el control eran una armadura que me pesaba demasiado. Un lastre que no me dejaba avanzar, ni disfrutar ni vivir. Un precio que no estaba dispuesta a pagar. Así que aquí estoy, dejando atrás seguridades para conectar más conmigo misma, con mi esencia. Y aprendiendo, cada día, a fluir un poco más.

El segundo, entender, comprender y aceptar que soy muchas mujeres en una sola. ¿Como? Aprendiendo sobre la ciclicidad femenina y los arquetipos de mujeres. Algo que me está pareciendo muy revelador y que sin duda os recomiendo a todas. Sé con que momentos me siento más identificada y me cuesta menos ser, pero también con que mujeres que también están en mi me cuesta aceptar que soy yo. Así que durante todo el círculo, que durará un año, estoy trabajando y voy a trabajar para reconciliarme conmigo misma. Para entender mi ciclicidad y abrazar a todas las mujeres que viven en mi. Algo que me parece realmente maravilloso.

Estar donde quieres estar

¿Y porque volver ahora? Porqué siento que estoy mucho más donde quiero estar. Me siento con más ganas, más fuerza e ilusión. Tengo más respuestas para saber que quiero hacer con el futuro en mi proyecto. Y más respuestas para saber como quiero ayudaros a través del blog, las redes, mis servicios, etc. Porque sí, lo que yo quiero es ayudar, acompañar, sostener. No quiero ser una empresaria que sólo vende, quiero vivir de mi talento pero, sobre todo, ser una persona que comparte.

Así que en estas semanas creo que la vida y el destino me han devuelto a donde quería estar cuando empezó este 2019. A vivir intensamente sin olvidarme de mí y de todo lo que he ido aprendiendo sobre mi misma. A seguir avanzando superando barreras y nuevas metas. No conformarme con lo que debe ser y luchas por lo que yo quiero que sea. Así que con esa intención vuelvo por aquí, mucho más feliz y mucho más llena.

¿Que te ha parecido mi experiencia? ¿Te has sentido así alguna vez? ¿Sigues aprendiendo sobre ti misma? Me encantará que me cuentes un poquito más sobre ti en los comentarios.

Un abrazo bien grande y gracias por seguir aquí,

PD: por si te lo has perdido, el otro día Noelia de Objetivo Emoción nos hablo en el blog de las flores de bach. Y como las flores de bach también me están acompañando en este proceso, me encantaría que no te perdieras su post.

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