¿Qué es la productividad?

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¿Qué es la productividad?

A menudo usamos algunas palabras con tanta normalidad que no nos paramos a pensar qué significan realmente. Cómo tampoco pensamos en las diferencias existentes entre lo que nosotros entendemos y lo que entienden los demás. Este es el caso de la productividad, tema sobre el que hablaremos este mes de febrero. A menudo “queremos ser más productivos” o “nos sentimos poco productivos”. Pero ¿qué es realmente la productividad?. En el artículo de hoy quiero explicaros lo que es para mí.

Según la RAE productividad es “cualidad de productivo”. Y define productivo como “que es útil o provechoso” o “que arroja un resultado favorable de valor”. Pero… ¿Qué es ser útil? ¿Cómo sabemos que un resultado es favorable? A nivel económico hay fórmulas y maneras de saber si podemos mejorar la productividad. Especialmente si trabajamos en fábricas o con máquinas. En el caso de la productividad personal no creo que pueda ser así. Cuándo los que realizan el trabajo son personas no existe una única forma de ser productiva o de poder tener resultados con valor. Así que voy a intentar explicarte un poco más mi idea de productividad.

¿Cómo funciona nuestro cerebro y nuestra mente cuando hablamos de productividad?

Si lees habitualmente mi blog sabrás que doy mucha importancia a entender y comprender cómo funcionamos. Así lo hicimos el mes pasado con el estrés, y ahora quiero contarte un poco más sobre la productividad. Creo que es esencial tomar conciencia sobre cómo funciona nuestra mente en situaciones que nos preocupan o sobre las que queremos implementar cambios. En mi opinión, comprender siempre ayuda a resolver.

A modo de resumen, por qué el tema podría ser muy complejo, cuando hablamos de productividad estamos hablando principalmente de dos cosas en relación a nuestro cerebro: la atención y la memoria de trabajo u operativa. Ambas son funciones cognitivas, es decir, procesos mentales que nos permiten realizar tareas. La orientación, la gnosias o el lenguaje son también funciones cognitivas. Pero en el caso de la productividad nos interesa especialmente la atención y la memoria de trabajo. Ambas funciones se encuentran principalmente mediadas por la zona frontal de la corteza cerebral, una área llamada prefrontal.  

En el caso de la atención el proceso nos permite enfocar nuestros recursos mentales sobre los aspectos más relevantes que nos rodean o a ejecución de determinadas tareas. Es decir, hace referencia al estado de observación y alerta a través del cual somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. La productividad necesita de atención para que seamos capaces de concentrarnos en lo que estamos haciendo. Y, a su vez, podamos ignorar otros estímulos de menor importancia.

Por otro lado, en el caso de la memoria, se define como la capacidad de codificar, almacenar y recuperar de manera efectiva información aprendida. La memoria de trabajo, conocida también como “operativa”, nos permite retener información a corto plazo y manipularla. Es decir, hace referencia al almacenamiento de la información o elementos que necesitamos mientras estamos realizando una tarea concreta. Así, podemos aprender asociando conocimientos o mantener en la mente una información mientras prestamos atención a otra cosa.

¿Qué es la productividad en el trabajo?

En la mayor parte de páginas la definición de productividad hace referencia a la economía y el trabajo. En la wikipedia, por ejemplo, la productividad se define como “la relación entre la cantidad de productos obtenida por un sistema productivo y los recursos utilizados para obtener dicha producción”. Si la definimos en términos de resultados que conseguimos y el tiempo que invertimos para ello podríamos decir que, cuanto menor sea el tiempo que permita obtener el valor o resultado deseado, más productiva será su ejecución.

De la misma forma, cuando hablamos de productividad personal o de trabajo, que en mi opinión no difieren demasiado, podemos tener la tentación de creer que somos más productivas cuanto más dinero somos capaces de generar en el mismo espacio de tiempo. Pero en realidad cada vez son más las personas que opinan que trabajar de forma productiva no tiene que ver ni con el dinero que eres capaz de ganar cada hora ni con trabajar muchas horas.

En relación al trabajo, se está haciendo cada vez más conocido el término neuroproductividad. Según Miquel Nadal, de emorganizer, “la neuroproductividad combina los últimos descubrimientos de la neurociencia con las técnicas más avanzadas de la productividad personal. En definitiva, se trata de la gestión del tiempo para profesionales del siglo XXI”. Precisamente esta metodología se centra en la atención. Así, permite diferenciar entre los estímulos que recibimos para crear nuevos criterios que permitan priorizar las tareas de acuerdo con la capacidad de concentración de la persona en cada momento.

Cómo trabajo la productividad en Martina Maresme

En mi servicio de acompañamiento laboral uno de los temas que trabajo con mis clientas es precisamente la productividad. Lo hago con un enfoque propio por qué el trabajo está cambiando mucho en los últimos años. Internet provocó un nuevo paradigma que ha cambiado nuestra forma de trabajar. Y, además, estos cambios seguirán en las próximas décadas. Por lo tanto, no sirve de nada tener una definición de productividad cerrada y concreta que no pueda adaptarse a las nuevas realidades del mercado laboral. Como tampoco sirve una definición que no sepa adaptarse a las personas.

En mi caso entiendo la productividad como una parte fundamental del “trabajar mejor”. Trabajar no tiene que ser por obligación una tarea larga, pesada y que agote por completo nuestro cerebro. Si conocemos cómo funcionamos y aprendemos a sacar partido a nuestros propios recursos trabajar mejor es posible. Por eso en mi opinión no es bueno imponer una forma de funcionar o de trabajar. Es mucho más útil encontrar tus propias herramientas y manera que te permita maximizar el tiempo que dedicas a trabajar.

Para mí productividad significa saber gestionar el tiempo para cumplir con los objetivos de una forma que se adapte a tus ritmos. Obviamente hay trucos, maneras e ideas que puedes implementar. Pero siempre de una fórmula gradual y planificada, teniendo claro que sólo debes quedarte con aquello que realmente te sea útil. No por qué alguien te haya dicho que levantarse a las 5 para trabajar le hace ser más productivo tiene que ser cierto para ti, por ejemplo. Existen personas con cronotipos de mañana y otras de tarde. Por lo tanto, los momentos de más productividad durante el día no son los mismos para todos. Y, sobre todo, para mí no hay forma de entender la productividad sin el descanso. Si tu mente no puede descansar es imposible que sea productiva en las tareas y acciones que debe realizar.

Creo que por hoy es suficiente 🙂 En el siguiente post te contaré más sobre lo que es realmente ser productiva para mí. Así como a entender qué creencias te están limitando a encontrar tu propia fórmula para serlo. Y, además, durante todo el mes te compartiré contenido interesante en este sentido. Además, no lo olvides, también comparto contenido mensual a través de mi newsletter sólo con las bonitas que quieren acompañarme por allí.

Pero antes de despedirme me encantaría saber… ¿Qué es para ti la productividad? ¿Has pensado alguna vez en tu propia definición de los que significa ser productiva en tu trabajo?

Un súper abrazo,

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