5 cambios necesarios para mejorar en productividad

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5 cambios necesarios para mejorar en productividad

En la temporada anterior ya había hablado en el blog de la productividad, en concreto de la productividad de calidad o positiva y de lo que entiendo yo que es una productividad sana, animándote a buscar tu propia fórmula de ser productiva. Creo que en los últimos tiempos cada vez es más habitual encontrar voces en favor de una nueva manera de entender el trabajo y la productividad. Es bueno ir avanzando, pero desgraciadamente aún queda mucho trabajo por hacer.

¿Quién no ha tenido en algún momento la creencia de que más horas frente al ordenador eran más horas de trabajo? ¿O a quién no le ha atormentado un día libre sin nada productivo que hacer? A menudo de forma inconsciente tenemos la sensación de qué el tiempo se nos escapa de las manos y culpamos de ello a la falta de productividad.

La vieja productividad

Durante mucho tiempo hemos entendido la productividad cómo el conjunto de herramientas y técnicas que nos permitirán hacer mucho más trabajo en menos tiempo. Eso ha acabado por transformarse en jornadas largas, en la conexión permanente con el trabajo a través del móvil y a la imposibilidad de conciliar vida personal y profesional. Por eso yo defiendo una productividad basada en la calidad de nuestro trabajo y no en la cantidad. Una productividad que maximiza nuestro talento y que nos permite aportar mucho más al trabajo, sea propio o ajeno.

¿Por qué las viejas fórmulas ya no sirven?

En realidad, el nuevo paradigma al que nos enfrentamos no es tanto de la productividad sino del mercado laboral. El entorno de trabajo está cambiando y la transformación va a continuar en los próximos años. La tecnología es uno de los principales motores de esta transformación y ha propiciado entornos donde la innovación y la creatividad son cada vez más necesarios.

Todo ello implica también cambios a nivel mental que influyen en los métodos de trabajo y, por lo tanto, en la manera de entender la productividad. Las empresas que no quieran quedarse atrás no sólo deben apostar por formas organizativas más transparentes y horizontales, sino que deben propiciar la productividad positiva entre sus trabajadores si realmente quieren aprovechar todo su potencial.

¿Qué debería cambiar?

Para adaptar la productividad a todos estos cambios y empezar a instaurar modelos más saludables de trabajo para mí hay 5 cambios esenciales que las empresas deben promover en la medida de lo posible para ser más productivas. ¡Ah! Y no me olvido, si eres emprendedora son también 5 cambios que debes empezar a plantear a tu propia empresa (aunque aún hagas de mujer orquestra).

  1. Singletasking o monotarea: nuestro cerebro no está preparado para tener la atención en 4 o 5 tareas a la vez y hacerlo bien. Cuando combinamos tareas dividimos esfuerzos y eficacia, puesto que saturamos a nuestro cerebro de información. Por eso es importante trabajar con un enfoque de monotarea, promoviendo la concentración en tareas concretas. El singletasking no sólo promueve la concentración y atención plena, sino que obliga a priorizar tareas y a saber diferenciar entre importante y urgente.
  2. Teletrabajo: aún un gran desconocido en España, pero cada vez más real. Consiste en usar las tecnologías de la información y la comunicación online para realizar el trabajo desde lugares remotos o alejados de la empresa. En definitiva, trabajar desde casa o desde donde tú quieras. Pero, además, va unida (o debería) a una mayor flexibilidad y autonomía en la gestión de los horarios y los tiempos de trabajo. Una herramienta mucho más extendida en otros países especialmente para facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar.
  3. Espacios de trabajo más amables: los espacios de trabajo también son un punto importante para mejorar la productividad. De hecho, el propio espacio de trabajo debe fomentarla. Eso quiere decir que deben ser espacios en los que podamos trabajar de la forma más cómoda posible y que nos facilite poder adaptarnos a nuestros ritmos y necesidades. Espacios donde hacer los descansos de forma confortable, dónde poder comer tranquilamente si así lo requiere nuestra jornada laboral o dónde incluso podamos descansar o distraernos si es necesario. ¿Y que pasa fuera de las oficinas? Todos los espacios de trabajo pueden fomentar este tipo de cambios. Por poner un ejemplo, ojalá en algunos de mis trabajos hubiera tenido una taquilla para cambiarme que fuera un espacio cómodo y bonito (y no un miniespacio dónde hacer malabarismos).
  4. Más espacio para la creatividad: desde el espacio, a las tareas o al tiempo libre son indispensables para fomentar la creatividad. Los trabajadores son uno de los elementos más importantes para innovar y encontrar nuevas fórmulas que permitan a una empresa crecer y seguir avanzando. Pero para ello debemos dejar espacio a la creatividad e incluso fomentarla. Es necesario tener tiempo para disfrutar e inspirarnos y que el flujo de nuevas ideas no pare nunca.
  5. Jornadas más racionales: España es uno de los países donde más horas se trabaja, pero menos productividad se tiene. De hecho, Noruega es considerado el país más productivo de Europa y es el tercero que menos horas trabaja, por detrás de Alemania y Dinamarca. Las jornadas laborales eternas (o así las viven muchas personas) provocan gran estrés laboral, que se traduce en enfermedades y absentismo. Pero, además, dispersan la atención e impiden la conciliación, por lo que la satisfacción y la motivación también se ven afectadas. Por eso es necesario racionalizar las jornadas laborales y trabajar menos horas, pero siendo mucho más eficientes en las tareas que llevamos a cabo.

Ampliar la perspectiva

Los cambios nunca son fáciles e inmediatos y no todas las empresas están igual de preparadas para asumirlo o integrarlos. Al fin y al cabo, la mayor parte requieren de una nueva forma de liderar y dirigir las empresas, con métodos más humanos e integradores, con fuertes valores éticos y responsabilidad social. Requieren también un fuerte cambio de mentalidad, no sólo empresarial, sino de la sociedad y del concepto del trabajo en general.

Y es que un paradigma no deja ser un conjunto de estructuras mentales, creencias, modelos y patrones que nos hacen sentir seguridad. Pero cuando la seguridad acaba comportando parálisis y no permite dudar de la validez actual de la estructura, entonces es el mejor síntoma de que algo debe cambiar si se quiere crecer. Esto es lo que creo que está sucediendo ahora con el mercado laboral y, también, con la productividad.

¿Qué opinas tú sobre la productividad? ¿Tienes creencias o miedos que te impiden cambiar tu forma de trabajar? Me encantará conocer tu opinión en comentarios.

Un abrazo,  

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