No te creas siempre lo que te dices

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No te creas siempre lo que te dices

Nuevo mes, por fin Julio, las vacaciones más cerca y el calor que parece que no quiere irse del todo. Pero en el blog no vamos a cerrar por vacaciones así que, si te apetece, nos veremos por aquí las próximas semanas para seguir hablando de trabajo, crecimiento profesional y nuevos horizontes. Y es que en mi “nueva” vida emprendedora este año, aunque bajaré el ritmo y descansaré para cargar pilas, no me iré de vacaciones ni voy a desconectar del todo. Si a ti también te pasa, tranquila, no estás sola, así que si quieres podemos hacernos compañía.

En el post de hoy quería hablarte de algo sobre lo que he tenido que reflexionar mucho en estos meses para poder avanzar y tomar decisiones que, estoy segura, son muy buenas para mi a nivel personal y profesional. Pero a veces, saberlo no es suficiente. ¿Cuántas veces no es tu propia cabeza la que te frena? ¿Cuántas veces no te has visto a ti misma buscando objeciones, problemas o argumentos para no tomar una decisión? Muchas veces mis diálogos internos, es decir, conmigo misma, se convierten en mi peor enemigo y en una barrera que he tenido que aprender a superar.

Te cuento un secreto: no siempre tienes razón

Cómo ya te contaba hace unas semanas, en mi desconexión y parón para repensar y reiniciar algunas cosas después de los primeros meses de trabajo, he tomado muchas decisiones. Una de ellas ha sido decir adiós a mi primer servicio, las sesiones de acompañamiento profesional que me permitieron empezar en este mundo del emprendimiento, me regalaron mis primeras clientas y me han hecho crecer muchísimo. Pero sí, este 31 de julio las sesiones de acompañamiento desaparecen para dejar espacio a nuevas cosas que están por llegar a partir de setiembre.

Y te confieso que no ha sido una decisión fácil. Mi cabeza tenía mil argumentos para mantenerlo y siempre que estaba cerca de tomar la decisión salían sus razonables dudas que me frenaban a tomarla. Hasta que entendí que lo que pienso no es siempre la verdad. Por qué no se trata tanto de lo que pienso, sino de lo que siento.No siempre tengo razón en lo que pienso porqué mi cabeza no siempre responde a lo que realmente resuena en mí.

Escucha lo que sientes, no lo que piensas

No creas que llegué fácilmente a esta conclusión. La verdad, tampoco sé muy bien cómo llegué a ella. Pero es así. Un día, estaba trabajando en mi calendario 2019-2020 y lo vi claro. No había espacio para el acompañamiento (¡ah! ¡horror! ¡fin del mundo! fue mi primera reacción). Y entonces, reflexionando me di cuenta de que, en realidad, no pasaba nada. Al contrario, era una oportunidad, un nuevo paso y un gran aprendizaje. Había otras cosas que no sólo me hacían muchísima más ilusión, sino que estoy segura pueden ser mucho más útiles a las personas que, como tú, están al otro lado.

¿Tenía mi cabeza mil objeciones contra esta decisión? Claro que sí. Pero decidí contarle que no era el momento para sus argumentos y contra argumentos. Sí, le hablé a mi mente y le conté que no tenía razón. O quizás sí, pero que no era cuestión de razones. Y la aparqué. El debate conmigo misma ya no tenía más sentido.

Cómo hablar contigo misma

Vale, sé que así contado parece muy fácil. Pero también sé que a veces no lo es. Qué muchas veces la culpa, desmotivación o la falta de herramientas nos impide hacerlo. Así que hoy quería compartir contigo algunas claves para que puedas ir apagando el debate contigo misma cuando sientas que tu mente y razón están frenando lo que realmente sientes que quieres hacer y te impiden tomar decisiones:

  • Háblate con optimismo. Tu intuición es poderosa, así que habla de todo lo que puedes conseguir con esta decisión.
  • Practica la visualización. Es otra forma de hablarle a tu mente. Haz que viva lo que tu crees que va a pasar y como de bueno va a ser para ti.
  • Tómatelo con calma. No pretendas que tu mente razonadora se apague en cuestión de minutos. A veces, necesitamos tiempo.
  • Pon la atención en lo bueno. Por ejemplo, en los sentimientos y emociones positivas que se despiertan en ti por todo lo que puedes conseguir.
  • Di cosas buenas sobre ti. Lo que te digas será lo que tu cabeza tomará por buena, así que deja de limitarte y criticarte.
  • No escuches a tu crítica interior. Todas tenemos una crítica interior que nos hace sentir pequeñas. No la escuches, déjala de lado.
  • Teatraliza a tu cabeza. ¿Qué pasa si encarnas a tu cabeza y les das vida? Lleva sus argumentos a niveles que te parezcan absurdos. ¿Qué opinas ahora? (Si quieres inspiración, me encanta como la «muestra» Lorena, de comunicazen, en Instagram)
  • Ten claro tu propósito. Ten claro tu para qué, tus metas y lo que quieres conseguir, y cómo las decisiones pueden acercarte a tu propósito.
  • Pasa tiempo contigo misma. Haz cosas que te gusten, que estimulen tu creatividad y que te hagan sentir bien.

A veces, mejor no te creas

En definitiva, a veces nuestra lógica y cabeza es un gran aliado para vivir de forma segura y de acuerdo con lo que queremos. Como siempre, depende del momento y del contexto. Pero cuando sea un freno, cuando sientas que te limita y te impide tomar decisiones, hay formas para superarlo. ¿Tú tienes algún truco que quieras compartir? ¿Algo que te funcione en este tipo de situaciones? A mi encontrar estas herramientas me ha ayudado mucho a dar pasos adelante y cambiar poco a poco mi mentalidad.

Así que mientras yo despido mi servicio de acompañamiento personalizado para orientarte y ayudarte en tu crecimiento profesional me apetecía mucho compartir todo esto contigo. Porqué estoy segura de que en algún momento puede serte muy útil leer estas reflexiones y cambiar el diálogo con tu mente de lo que piensas a lo que sientes.

Un abrazo bonita,

Te leo en comentarios 🙂

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