Liderar en femenino, ¿es el futuro?

Liderar en femenino, ¿es el futuro?

Este mes de marzo quiero hablar en el blog de algunos temas que me parecen muy importantes en relación a la situación actual de las mujeres. Hoy quiero hablaros de algo que para mí es muy importante y es el liderazgo. En concreto, de liderar en femenino. De hecho, en el último post ya os contaba algunos de los principales problemas a los que nos enfrentamos y, entre ellos, estaba la falta de liderazgo femenino y de puestos de responsabilidad en manos de mujeres. Así que me gustaría explicar un poco mejor qué es para mí liderar en femenino. Y, sobre todo, por qué me parece tan importante.

La primera cuestión a abordar es ¿qué es el liderazgo? Porqué, en mi opinión, es necesario definir y acotar su significado no siempre como el hecho de dirigir (management) sino, muchas veces, como algo que va mucho más allá de tener o no un cargo de responsabilidad. Liderar no es simplemente mandar, sino que es una actitud más allá de la obediencia. Es inspirar y motivar desde la escucha y el aprendizaje. Por eso liderar puede darse también en lugares informales del entorno laboral. Y, de forma general, las dificultades para las mujeres serán las mismas que si hablamos de altas esferas directivas.

¿Tienen las mujeres los rasgos necesarios para liderar?

La realidad es que no existen unos rasgos necesarios para que una persona pueda ser líder, aunque sí que podríamos nombrar algunos que facilitan en cierto modo el liderazgo, como serían la motivación por el logro, la autoconfianza o la competencia cognitiva, entre otros. Pero, de la misma forma que ocurre con el emprendimiento femenino, múltiples estudios han observado que, de forma generalizada, las mujeres tienen una menor propensión al riesgo, una mayor autoexigencia de logro, y una menor valoración de sus propias capacidades, mostrando menos seguridad, más miedo al fracaso y menos creencia en su potencial para liderar o emprender.

Eso nos frena para liderar (o mandar) en el concepto más tradicional del término. Pero, por eso también, el liderazgo en femenino difiere en formas y objetivos con el de los hombres. Nosotras tendemos a relaciones de poder más horizontales, democráticas y participativas. En contraposición al liderazgo más tradicional de competición y autoridad. Y eso no quiere decir que no podamos ser líderes, sino que apostamos por otro tipo de liderazgo alejado de las definiciones más tradicionales y economicistas de éxito o ambición.

Los hombres también deben liderar en femenino

La realidad es que al frente de esas nuevas formas femeninas de liderar encontramos una sociedad muchas veces poco comprensiva, que exige y juzga más a las mujeres al mismo tiempo que se les valora peor. También lo sufren muchos hombres, que de repente sienten cuestionada su propia masculinidad al sentir que son mandados por una mujer con estas nuevas formas, un terreno de inseguridad para el que no acostumbran a estar preparados.

Pero poco a poco las cosas van cambiando. Liderar en femenino es alejarse de las características tradicionales de la empresa, del concepto tradicional de éxito, jerarquía y poder. Por eso, los valores de las nuevas empresas, más flexibles y globalizadas, que incorporan nuevas formas de liderazgo transformacional, compartido o en red, son una muy buena noticia para las mujeres. Nuestra forma de liderar conectada con nuestra esencia encaja mucho mejor en estas empresas del futuro. Porque, obviamente, también hay mujeres actualmente que son líderes y lo hacen con un rol masculinizado, de autoridad y verticalidad. Especialmente en sectores masculinizados donde poner en valor nuevas formas es más difícil. Pero no todas, ni todos, podemos ni queremos liderar con estos valores.

Y es que no sólo las mujeres deben adoptar y abrazar el liderazgo en femenino. Para avanzar hacia formas menos competitivas y más colaborativas, mucho más en sintonía con los valores de las nuevas empresas que se vienen desarrollando en los últimos años, es necesario que también los hombres incorporen el liderar en femenino y los nuevos valores que este liderazgo implica. Liderar en femenino permitirá crear entornos de trabajo más empáticos, horizontales, comprensivos y saludables.

El primer reto del liderazgo es la visibilidad

La realidad también es que, aunque cada vez más mujeres asumen puestos de responsabilidad y ejercen como líderes de una forma brillante, la invisibilidad de las mujeres es un gran freno para que otras puedan avanzar. Es necesario que muchas más mujeres tengan una gran visibilidad para poder ser un espejo y ejemplo para otras mujeres. Es decir, necesitamos de más referentes que cambien la creencia de que las mujeres no servimos para liderar. Mujeres que muestren todo lo contrario: nosotras tenemos aptitudes para ser buenas líderes y conducir con éxito organizaciones, empresas y grupos. Lo necesitamos de la misma forma que lo creen y perciben los hombres que sí gozan de amplios referentes masculinos.

Por eso también tengo muchas ganas de recibir y poder leer el nuevo libro de Txell Costa, Liderar en femenino para hombres y mujeres, guía antigurús para las empresas del futuro, porque pone en valor una figura líder en femenino súper potente como es Txell. Pero, además, creo que permite demostrar cómo incorporar los valores del liderazgo en femenino y una nueva forma de entender el trabajo sí permite crear empresas que funcionan. ¡Prometo contaros más cuando lo lea!

Pero si miramos en nosotras… el primer reto es autoliderarnos

Liderar en femenino es sin duda el futuro del mercado laboral y, por suerte, empieza también a ser el presente de cada vez más entornos de trabajo, ponencias y estudios. Cada vez hay más interés por conocer y entender que es verdaderamente el liderazgo femennino y como afecta a los trabajadores y repercute en su bienestar un liderazgo más consciente y emocional, basado en valores más generosos y horizontales.

Pero hay algo que para mí es también muy importante cuando hablamos de liderazgo y es el autoliderazgo. Difícilmente alguien podrá ser líder (pensando en el liderazgo como una forma de inspirar, transmitir y motivar) si no ha conseguido mantener consigo mismo una actitud de autoliderazgo. Es decir, si no se conoce lo suficiente como para empoderarse, tener claros sus valores y conocer sus limitaciones. Un viaje de autoconocimiento, saber quién eres y quién quieres ser, qué es aquello que verdaderamente quieres hacer, es la herramienta sin duda más poderosa para ser líder. Este es el primer reto de muchas mujeres, conocerse para valorarse y saber cuáles son sus valores para inspirar a los demás. Y de eso os seguiré hablando muy pronto, porque tengo algunas sorpresas preparadas que seguro van a gustarte.

De hecho, y sólo para empezar, recuerda que cada mes te envío una newsletter cargada de valor que sólo recibes si estás apuntada a mi lista de bonitas. Este mes de marzo va a tener mucho que ver con el autoliderazgo, así que, si la guía sobre productividad de febrero te gustó, este mes ¡te va a encantar! Si no quieres perdértelo sólo necesitas 2 minutos de tu tiempo que te aseguró valdrán la pena.

Un abrazo,

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4 Comentarios
  • Ana
    Posted at 13:21h, 14 marzo Responder

    Gracias Munsa por este post! Yo lo tengo claro desde hace tiempo que hay que incluir el aspecto emocional en nuestros entornos de trabajo. La gente es más feliz si trabaja con personas empáticas y que se comprenden y no con robots automatizados para hacer tareas, acabar su jornada e irse.

    También pienso que cómo gastamos nuestro tiempo importa, porque nuestra vida es limitada y porque debería ser una prioridad el dejar buena huella en otros (creo de corazón que ese efecto luego se multiplica y mejora al conjunto). Y dejar de lado el preocuparnos únicamente por nosotros mismos y el ingreso mensual del sueldo.

    Y siempre grito que necesitamos referentes (sean mujeres u hombres) que hagan las cosas de forma distinta, que les importen los demás; porque, por ahora, el resultado de este mundo tan masculinizado son desigualdades por todo el planeta. Si se hubieran hecho las cosas desde un punto de vista más moral y pensando en las personas, la crisis económica no habría golpeado de esta forma hace diez años y no estaríamos viviendo esta crisis social en 2019 🙁

    Pero para acabar con buenas vibras: mil gracias por la recomendación del libro de Txell, le sigo desde hace tiempo y me encanta lo que hace, así que leeré el libro y ya te contaré impresiones.

    Que tengas muy buen día!

    • Munsa | Martina Maresme
      Posted at 21:46h, 17 marzo Responder

      ¡Hola Ana! Muchas gracias por tu comentario y aportación 🙂 efectivamente teniendo en cuenta que somos humanos y tenemos emociones relegarlas fuera del trabajo o el ámbito profesional no tiene sentido. Por suerte, creo que cada vez más esa idea se extiende y hay más referentes que hacen las cosas de forma distinta, comparto todo lo que dices y por eso intento transmitir que otra forma de trabajar, que nos conecte con quién somos, es posible.

      Muchas gracias por pasarte por aquí bonita,
      ¡Un abrazo!

  • Txell Costa
    Posted at 12:17h, 21 marzo Responder

    Mil gracias 🙂

    • Munsa | Martina Maresme
      Posted at 18:13h, 22 marzo Responder

      ¡A ti! Por el gran trabajo!

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