Conciliación, el ansiado equilibrio

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Conciliación, el ansiado equilibrio

A punto de terminar marzo nos quedan aún dos posts temáticos sobre la mujer y el mercado laboral que podréis descubrir durante esta semana. El de hoy habla de un tema muy importante, y la gran preocupación o prioridad de muchas de las mujeres con las que trabajo: la conciliación. La posición de la mujer dentro de la familia, los roles socialmente atribuidos a las mujeres y las diferencias en el uso del tiempo entre hombres y mujeres son aún un elemento muy importante cuando hablamos de mercado de trabajo femenino. En el post de hoy vamos a descubrir más sobre la conciliación, la corresponabilidad y la carga mental.

¿Qué es la conciliación?

Según la RAE, conciliar es “hacer compatibles dos o más cosas”. Y aparece como ejemplo, “conciliar la vida laboral y la vida familiar”. Es decir, la participación equilibrada en la vida familiar y en el mercado de trabajo. Según Save The ChildrenConciliar la vida laboral y familiar supone poder hacer frente, de manera equilibrada, al adecuado cuidado de los hijos, a las tareas domésticas, las contingencias comunes (por ejemplo, con quién dejar a los hijos cuando están enfermos) y a las obligaciones laborales”. Una participación que en estos momentos es desigual entre hombres y mujeres y misión imposible para muchas familias. Por eso la conciliación es uno de los grandes retos de nuestro tiempo en relación al mercado de trabajo.

Desde la incorporación de la mujer al mercado laboral durante el siglo XX (en España especialmente entre los años sesenta y setenta) el tiempo que nosotras dedicamos al trabajo remunerado ha aumentado, pero no ha disminuido al mismo nivel el tiempo que dedicamos a tareas del hogar o cuidados de pequeños, mayores y dependientes. Aunque los datos sobre distribución del tiempo y las fuentes estadísticas sobre el tiempo no están actualizados con regularidad ni existen de forma amplía, sí se conoce que la disponibilidad de tiempo (social, trabajo remunerado, familiar, etc.) interviene en la discriminación y reproducción de la desigualdad de género.

La situación en España, algunos datos

Pero, aunque no tengamos la extensión de datos y fuentes que nos gustaría sí que hay algunos que sirven para concienciar y visualizar el problema y lo que supone en nuestro país. De media, las mujeres dedicamos casi 6 horas menos al trabajo remunerado (sea por cuenta ajena o por cuenta propia) y, en cambio, 12 horas más que los hombres al trabajo no remunerado (es decir, trabajos de cuidados o del hogar). Además durante el año 2017 el 92% de las excedencias solicitadas por cuidado de hijos e hijas fue por parte de mujeres.

Según la Encuesta de Fecundidad publicada en 2018 por el Instituto Nacional de Estadística, el aumento de duración de las bajas de maternidad y paternidad, así como la flexibilidad en el horario de trabajo para padres y madres con niños pequeños, son las principales demandas en España para tener más hijos. De hecho, tres de cada cuatro mujeres desearían tener al menos dos hijos, pero no lo hacen por razones laborales o de conciliación, así como por motivos económicos.

De hecho, España es el país con más insatisfacción con la conciliación laboral. Según el último Eurobarómetro el 13% de los españoles están descontentos con la conciliación entre trabajo y vida personal. Mientras que en el resto de países de la Unión Europea las cifras se sitúan por debajo del 10%. En Finlandia, por ejemplo, sólo el 1% de la población está insatisfecha. Además, sólo el 18% de los hombres afirman coger una baja familiar en España (la media europea es del 26% y en Suecia la cifra aumenta hasta el 60%). Por último, el 47% de los hombres españoles coinciden en que coger una baja familiar es negativo para su carrera profesional.

La importancia de la corresponsabilidad cuando hablamos de conciliación

A la vista de los datos, la conciliación no debería tener un enfoque dirigido exclusivamente a las mujeres y a los aspectos de la maternidad biológica de la mujer, sino que debe incorporar a los hombres. Más allá de la mayor y mejor protección durante el embarazo y el periodo de lactancia la conciliación afecta tanto a hombres como a mujeres. Además, en el caso del cuidado de niños y niñas, debe tener en cuenta sus necesidades como elemento central.

Por eso cuando hablamos de conciliación es también muy importante que lo hagamos de corresponsabilidad. Es decir, involucrar también el papel de los hombres para que ambos, mujeres y hombres, puedan asumir sus responsabilidades de forma equilibrada. Sólo hablando de corresponsabilidad podremos conseguir un reparto equilibrado de las tareas domésticas y las responsabilidades familiares, consiguiendo así una distribución de tiempos más justa para hombres y mujeres.

La carga mental que seguro sufres (o has sufrido)

De la falta de corresponsabilidad se deriva precisamente el concepto de carga menta. La carga mental supone tener la mente siempre conectada porque nunca dejamos de pensar en las tareas que debemos atender a nivel familiar y doméstico. Nosotras somos a menudo las encargadas de planificar las tareas del hogar, coordinarlas, tomar decisiones y, por último, ejecutar gran parte de estas tareas (o podemos pedir a nuestras parejas que lo hagan). O también esperar a recibir su ayuda -por parte de nuestras parejas- pero… ¿No es también su responsabilidad?

Tener la cabeza siempre llena de obligaciones y tareas sobre las que ocuparse provoca un sobreestímulo de nuestra mente. Que, al final, deriva en frustración y agotamiento para muchas mujeres. Si quieres profundizar en este concepto te recomiendo el artículo que escribí hace unas semanas para Objetivo Emoción donde hablo de lo que es y lo que supone la carga mental para las mujeres.

¿Cómo nos afecta a las mujeres?

La falta de políticas y medidas que favorezcan la conciliación, así como el desequilibrio entre la responsabilidad que asumen hombres y mujeres en relación al trabajo familiar y doméstico, tiene múltiples efectos sobre esferas sociales, laborales, personales y psicológicas. Algunas de las consecuencias más importantes son:  

Sufrimos la doble jornada laboral. Es decir, a la jornada del trabajo remunerado le sumamos la jornada del hogar, lo que afecta de forma directa a nuestro uso del tiempo. En este sentido, tenemos menos tiempo disponible para dedicarlo al ocio o a asuntos propios y personales, lo que supone mayor insatisfacción y más problemas de ansiedad y depresión.

A nivel de salud, sufrimos mayores niveles de estrés crónico, que como vimos, deriva en otros problemas y enfermedades. Y, además, tenemos menos hijos e hijas de los que desearíamos. O los tenemos a edades más tardías de lo que nos gustaría, aumentando los problemas de infertilidad. Y, cuando los tenemos, sentimos que no les dedicamos el tiempo (en cantidad y en calidad) del que nos gustaría porque el trabajo no nos lo permite.

Por suerte, hay esperanza y soluciones

Impulsar la cultura de la conciliación, aplicando mayor flexibilidad en el horario laboral y aplicando unos horarios más racionales, ampliar los permisos de maternidad y paternidad, así como las posibilidades para el cuidado de los más pequeños, o mayores ayudas para el cuidado de personas dependientes son algunas medidas que podríamos impulsar en España para mejorar la conciliación y la corresponsabilidad.

Espero bonitas que os haya gustado este pequeño repaso a un problema tan importante en la vida de muchas familias. Y, especialmente, una gran preocupación para muchas madres. En otros países la situación es bien distinta, con muchas buenas prácticas que mejoran está situación (y que muchas empresas también empiezan a comprender y aplicar con buen criterio). ¿Os apetece que en futuros artículos veamos un poco cuáles son estas buenas prácticas y en qué países se aplican? Si te apetece te espero en comentarios.

Un abrazo grande,

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