Cómo vivir con menos estrés

Cómo vivir con menos estrés

En el post de hoy vamos a conocer el segundo paso clave para poder vivir con menos estrés, la presencia. Vivir el momento presente, el aquí y ahora, nos permitirá apagar ruidos y distracciones en nuestra cabeza. En el post anterior te conté lo que suponía el estrés para nuestro cuerpo. Vimos también cómo mantener el sistema de “supervivencia” activado todo el tiempo suponía un desgaste que, al final, acaba por pasarnos factura. En cambio, la presencia nos permite tomar consciencia de lo que nos pasa, de aquello que es real. Así podemos evitar o disminuir el estrés provocado por miedos o angustia relacionados especialmente con un componente social, e incluso, si lo trabajamos en el tiempo, psicológico.

¿Qué significa vivir en presente?

Para mí significa vivir con consciencia. La consciencia es un estado en el que vivimos despiertos. Un estado en el que no intentamos cambiar las cosas ni somos dueños de nuestros pensamientos. Sino que, por el contrario, prestamos atención de manera activa al momento presente sin juzgar. Se trata de querer y disfrutar la vida sin hacer nada más. Este cambio en nuestra mente requiere mucha disciplina, pero cuando aumentas tus momentos de consciencia eres también mucho más capaz de abrazar el presente.

Significa también apagar el piloto automático. Cuando vivimos en piloto automático es porqué en nosotros se han instalado los hábitos. No hacemos grandes esfuerzos por vivir nuestro día a día, sino que avanzamos a través de actos y costumbres. Ocurre cuando no nos planteamos porqué estamos haciendo esto o aquello, o porqué lo hacemos de esta forma y no de otra. ¿Cuántas veces cuando te desplazas te dedicas a observar lo que hay a tu alrededor? A observar el cielo, la gente, la luz, los detalles de las cosas que encuentras en tu camino. En cambio, ¿cuántas veces has llegado de un lugar a otro sin apenas recordar nada del trayecto? Cuando apagamos el piloto automático tomamos consciencia de aquello que estamos haciendo. No de lo que voy a hacer o de lo que no he hecho, pero debería haber hecho. Vivimos el ahora, aunque pueda parecer que el ahora no tiene demasiada importancia. Y, entonces, es cuando podemos reflexionar, cuestionar, gozar, replantear e incluso cambiar.

La respiración

En este sentido, respiramos durante toda nuestra vida, pero la mayor parte del tiempo lo hacemos de forma totalmente inconsciente. Es una función involuntaria de nuestro cuerpo que nos permite vivir. Pero también es posible controlar de forma consciente nuestra respiración. Si enlentecemos su ritmo, la actividad en nuestro cerebro disminuye y también lo hace la respuesta al estrés. Es decir, podemos inducir la respuesta de relajación para que predomine la acción del sistema nervioso parasimpático. La función de este es generar un estado de reposo en nuestro cuerpo que le permite ahorra o recuperar energía, predominando un estado de tranquilidad y relajación después de haber recibido estímulos activadores, como sucede cuando sufrimos estrés (y se activa nuestro sistema simpático, que acelera nuestro organismo y metabolismo).

Hay muchos ejercicios de respiración, algunos muy sencillos y otros más complejos acompañados de un entorno o práctica concreta. Pero en momentos de estrés, el simple hecho de tomar consciencia del ritmo de nuestra respiración para intentar ralentizarlo nos ayuda. A continuación, de hecho, te expongo algunas técnicas más concretas que incorporan la respiración como un eje importante de su práctica. Practicándolas todas o alguna con regularidad cada vez te será más fácil conectar contigo misma y apagar ruidos externos e internos que te provocan estrés porqué te alejan del momento presente.

Ejercicios para vivir con menos estrés

Mindfulness

La meditación en general es una buena aliada, pero para entrenar la presencia me encanta especialmente el mindfulness o atención plena, un tipo de meditación muy centrada en mejorar la calidad de vida (y no tanto en aspectos más filosóficos o transcendentes). En este caso se otorga gran importancia al aquí y ahora, y el principal objetivo es lograr un gran estado de consciencia. Al principio suele ser difícil relajarse y no elaborar juicios de nuestros pensamientos, sentimientos o sensaciones. Pero si lo incorporas a tu rutina diaria verás cómo puede ayudarte mucho con el estrés. Si aún no lo conoces te recomiendo leer esta entrevista al científico Jon Kabat-Zinn, y leer el libro de Mindfulness, guía práctica para encontrar la paz en un mundo frenético (más información aquí) para empezar a practicar.

Baños de bosque o Shinrin-yoku

Esta técnica tradicional japonesa se ha hecho popular en los últimos años en todo el mundo. No es ningún secreto que para muchas personas la naturaleza es un espacio de calma, donde es mucho más fácil relajarse y evadirse de las preocupaciones. ¿En que consisten los baños de bosque? Son paseos de una a cuatro horas de duración guiados con ejercicios de respiración y consciencia adecuados. De hecho, en Japón se usan para combatir el estrés, la ansiedad o la hipertensión y existen 62 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón dónde pueden recibirse estas sesiones. Realizados de manera periódica y preventiva pueden ser una gran forma de hacer frente al estrés.

El yoga

Practicar yoga es una combinación de ejercicio físico (con la práctica de asanas), control de la respiración (con el pranayama) y meditación. Todas ellas por separado son útiles para controlar el estrés. El ejercicio físico, por ejemplo, se ha demostrado que ayuda a la salud física y mental. Para mí el poder del yoga reside en que es una combinación de prácticas que te permiten abordar el estrés con multitud de estrategias y herramientas. La combinación además de ciertas posturas (especialmente de apertura de pecho, por ejemplo), técnicas respiratorias y meditación (como el yoga nidra) pueden ser una muy buena práctica para reducir el estrés. Este fue uno de mis grandes aprendizajes durante el retiro que hice el pasado mes de diciembre, así que te hablaré de ello con un poco más de profundidad dentro de unos días.

En definitiva, todas estas herramientas pueden ayudarte de forma fácil a vivir con menos estrés porque nos permiten conectar con el momento presente. Así que cuéntame, ¿qué haces para vivir con menos estrés? ¿Prácticas alguna de estas técnicas?

Después del post de hoy ya sabemos que el entender lo que nos pasa, así como practicar la presencia, nos ayuda a vivir mucho más tranquilas. En el próximo post vamos a indagar un poco más en algunas prácticas que pueden ayudarte a bajar tus niveles de estrés. Especialmente en aquellas pequeñas situaciones que parecen inofensivas pero que no nos permiten desactivar los mecanismos de defensa y relajar nuestro cuerpo y mente.

Te espero por aquí. Un abrazo,

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